Con mi maleta lista en
el suelo,
con mis ganas llenas
de ganas,
con mariposas en el
estomago,
salgo de viaje en
busca de mi mismo,
sin importar lo que
resulte ser, espero encontrarme.
En mi maleta guardo
recuerdos
y alguna que otra cosa
aprendida,
pero mas que todo la
cargo conmigo
para poder de cosas
nuevas llenarla.
Quizá algún día la
vuelva a vaciar para emprender un nuevo viaje,
pero eso no importa
ahora, importa hoy.
Confieso que tengo
miedo,
lo siento desde la
capa externa de mi piel.
Nunca he estado allá
afuera por mi mismo.
La incertidumbre de
los días por venir,
me carcome un poco la
voluntad y el deseo
desde el borde.
Sé que ya no estarás
ahí conmigo,
sé que ahora mi viaje es un monólogo,
que cuando estire mi
brazo
mis manos no te
encontrarán,
pero este viaje es un
viaje hacia dentro,
y solo en soledad de
puede hacer.
Y ahora vos estas ahí,
frente a mi,
con la cara y los
gestos idénticos,
y aun así no sé quien
sos todavía.
Pero algún día,
cuando mire dentro de
estos mismos ojos,
podré responder,
lo que hasta hoy es
solo una pregunta,
y que me consume las
noches sin sueño.
Me marcho ahora,
porque aunque no es
tan tarde,
llevo algo de prisa,
no vaya a ser que el
viaje sea largo
y la vida corta.
