Tantas veces
jugó el tiempo con nosotros que terminó por derrotarnos.
Y en el vagón del tren camino a casa hemos coincidido esta tarde.
Y hasta hemos sonreído por un momento,
Y en el vagón del tren camino a casa hemos coincidido esta tarde.
Y hasta hemos sonreído por un momento,
como los
desconocidos que ahora somos.
Y me he quedado pegado a la pared pensando en el momento
en que por
un instante fuimos felices usted y yo.
Y es imposible no pensar en sus besos.
Y es inevitable no pensar en la nueva forma que tomábamos al abrazarnos.
Y aunque no terminó en nada lo nuestro,
Y es imposible no pensar en sus besos.
Y es inevitable no pensar en la nueva forma que tomábamos al abrazarnos.
Y aunque no terminó en nada lo nuestro,
valió la
pena porque supe amar gracias a usted.
El hubiera no existe, yo me quedo con lo que fue.
Después de
todo, nos tomó mucho tiempo y esfuerzo construirlo,
verlo
brillar por un instante
y empezar a
destruirlo hasta terminar en nada.
No crea usted que le odio ahora,
porque hay
cierta calidez en mi pecho cuando le recuerdo.
Y no se preocupe, me duele más el orgullo que la cara,
Y no se preocupe, me duele más el orgullo que la cara,
aunque sigue
sin estar bien lo que hizo.
Que todo se haya vuelto nada ha sido lo mejor que nos pudo pasar…
No lo hubiera querido de otra forma.
