jueves, 26 de diciembre de 2019

Por quién más si no?


           

Por supuesto que es por vos que se desborda mi pluma,
o las teclas de mi computadora debo decir.
Que cuando hablo de la variable de indeterminación,
de la playa de arena blanca,
del desayuno y los viajes,
del cero y de las olas,
del caos y del ritmo de la sangre en mis venas,
es de vos de quien hablo,
que no te quepa duda.

Porque mi vida debes saber,
que en cada abrazo y en cada beso me entrego a ti,
y es tuya para siempre una parte de mí que sólo puede pertenecer a ti.
Claro que me gustas! ni ciego que fuera,
pero no es por eso que beso tu frente tan tiernamente,
no es por eso que te abrazo al dormir,
no es por eso que se funden mis piernas con las tuyas,
no es por eso que hago planes para dos.
Es porque te amo y no me cuesta decirlo.

Y lo más irónico de todo es que antes de vos,
no me gustaban los gatos.

Historias fuera de la ComaRca: Let it be

Barcelona había sido para nosotros un lugar mágico. Desde la comida en La Boquería, la arquitectura y la historia de Gaudí, la imponente Sagrada Familia, el paseo en bicicleta del que ya les hablé, el Camp Nou, la vista impresionante desde Tibidabo, en fin, cada detalle de Barcelona nos cautivó. Sin embargo, no teníamos idea que Barcelona nos tenía reservado una última aventura.


Por recomendación de un amigo, hace tiempo que tengo una de esas tarjetas de crédito que te permiten ahorrar ciertas filas en el aeropuerto e ingresar a las zonas VIP. Nosotros aprovechábamos esto para comer hasta quedar más que llenos y así ahorrarnos algunos euros en un tiempo de comida. Así que esta vez, a diferencia que en Madrid, sí llegamos a tiempo al aeropuerto de Barcelona para esperar el vuelo que nos llevaría a París. Dentro de la zona VIP nuestro cerebro de "ticos" sólo podía pensar en "comida gratis" pero bueno, hay que saber guardar la compostura así que decentemente acudíamos por un plato de comida a la vez, no demasiado cargado, no estábamos en un "todo incluido" después de todo. Luego de haber saciado nuestra hambre nos dedicamos a relajarnos en los cómodos sillones de la sala, revisando fotos como siempre. Después de un rato volví a ver a Jeff:

- "Qué? nos vamos?"
- "Vamos" dijo.

Eran alrededor de las 2:50pm cuando caminábamos rumbo a la compuerta de nuestro vuelo. En una de las áreas comunes del aeropuerto había un piano público, osea que cualquier pasante podía sentarse y tocar alguna melodía. Desde Enero que había empezado a recibir clases de piano y era el momento perfecto para tocar la única canción que en ese momento me sabía: "Let it be" de Los Beatles. Había una persona tocando el piano, pero no teníamos reparo en esperar un rato con tal de poder tocar una canción en Barcelona, valía la pena esperar. En mi mente, nuestro vuelo salía a las 3:45pm así que contábamos con suficiente tiempo. Recuerdo que Jeff me dijo:

- "Esperemos hasta las 3pm y si la persona no ha terminado pues nos vamos, ni modo"

Yo accedí. Nos quedamos en silencio por un par de minutos escuchando al hombre del piano. De pronto un escalofrío corrió por todo mi ser. Debió ser algún mecanismo de alarma de mi cerebro, que generalmente no es bueno para esas cosas, sentí la urgencia de revisar el boleto de avión en mi teléfono y fue cuando lo vi:

"Hora de salida 3:10pm"


Eran casi las 3pm y nosotros contemplando pacientemente al pianista, como quien tiene todo el tiempo del mundo!

-"Mae el avión sale en 10 minutos!!" dije.

Empezamos a correr como a quienes persigue La Llorona. Para empezar, no sabíamos cuál nuestra compuerta de embarque así que a medida que corríamos yo trataba de leer las pantallas digitales del aeropuerto para saber hacia dónde teníamos que correr exactamente.
Allá iban dos ticos en Barcelona, corriendo porque como buenos ticos, íbamos tarde mientras por los altavoces Air France anunciaba la última llamada para el vuelo 1649, nuestro vuelo...


Cuando llegamos al fin a nuestra compuerta, notamos que aún la puerta del avión estaba abierta. Escaneamos nuestros boletos y caminamos por el túnel que conducía al avión. Yo estaba completamente bañado en sudor por la maratón que acabábamos de correr. De nuevo y por nuestra culpa, casi perdemos el avión. Cuando por fin nos sentamos, volví a ver a Jeff y le dije:

- "Esto no puede seguir pasando"

Historias fuera de la ComaRca: Adiós Barcelona




Habíamos recorrido Barcelona con más paciencia que Madrid. En La Boquería, habíamos probado comida única y deliciosa, pinchos de carne de canguro y los mariscos más frescos que he probado hasta hoy. Disfrutamos de los juegos mecánicos en Tibidabo y tomamos uno de los chocolates calientes de los que ya hablé. Fuimos al Camp Nou para tomar el tour y aunque estuvo genial debo decir que el Bernabeu me gustó más. Habíamos ido a los lugares que de verdad queríamos ir. Ya en nuestro último día en la ciudad, nuestro vuelo fuera de Barcelona era en horas de la tarde así que dedicamos la mañana para alquilar un par de bicicletas y recorrer Playa de la Barceloneta. Justo el día anterior habíamos estado ahí y creo que nos gustó tanto que quedamos con ganas de más.

Empezamos nuestro paseo cerca del Hotel W Bacelona, el que según Norma tiene forma de pene. El día tenía el clima ideal, el Sol no quemaba y soplaba una brisa fría que nos refrescó todo el tiempo. De vez en vez hacíamos una parada para tomar fotos y disfrutar del paisaje de playa que se rendía ante nosotros. Yo llevaba el teléfono puesto con una lista de Spotify de Salsa clásica, así que recorrimos la orilla de playa acompañado de Eddy Santiago, Rey Ruiz, Jerry Rivera y otros.



         


Las 3 horas de paseo se nos hicieron realmente cortas, pero ya era hora de volver. En Madrid la habíamos pasado bastante mal de camino al aeropuerto y no queríamos que eso se repitiera, así que fuimos a devolver las bicicletas, regresar al cuarto, alistar nuestras cosas e irnos. Sin mayor suceso llegamos al aeropuerto, nada podía ser más perfecto, al menos eso pensamos hasta que...

lunes, 16 de diciembre de 2019

Historias fuera de la ComaRca: Chanquete ha muerto



Semanas antes de nuestro viaje, estuve obsesionadamente viendo una serie por Youtube. Verano Azul es una serie española que mis hermanos y yo veíamos de niños y que esperábamos ansiosamente frente al televisor. Trata de un grupo de amigos que van a vacacionar a las playas de Costas del Sol, España. Allí se dedican a vivir muchas aventuras y a hacer diferentes travesuras. Volver a ver la serie fue revisitar los tiempos de mi niñez y eso es algo que me gusta mucho hacer.

Para cuando era tiempo de irnos de viaje, aún me quedaban algunos capítulos por ver así que tuve que terminar de verlos en Madrid. Ahora, quien me conoce un poco sabe que soy una persona muy sensible y el capítulo en que Chanquete muere caló muy hondo en mí, aunque ya sabía que eso iba a suceder. Pero sucede que siempre que observamos algo después de la primera vez, empezamos a notar cosas que no notamos antes. Es como ver el Sexto Sentido por segunda vez, empiezas a notar los detalles…

Pues de igual manera viví la muerte de Chanquete esta segunda vez. En la escena en que el ataúd va descendiendo a la tierra y los chicos tiran flores, suena de fondo una canción que hasta la fecha me eriza los pelos. Esa canción es “El Adios” de Amigos de Gines. Desde la mañana siguiente empecé a tararear esa canción en todos los lugares y en todos los momentos: en la ducha, durante el desayuno, en el metro, en la fila de seguridad del aeropuerto, en los museos… Mas o menos al segundo día de andar con la canción clavada en la mente, finalmente Jeff se atreve a preguntar:

      “Mae qué es esa canción que anda cantando desde hace días?

Debo suponer que no me lo había preguntado antes por cortesía. Le conté la historia detrás de la canción, que hasta ese momento más que una canción era un castigo para él. Le mostré la canción entonces. A la mañana siguiente, éramos ahora los dos que andábamos con la canción clavada en la cabeza. Si nuestro viaje tuviera soundtrack, ese tendría que ser el tema principal sin duda. La canción nos acompañó en los canales de Venecia, durante el viaje en carro en las costas de Portugal, en las salas de los aeropuertos y también nos acompañó hasta el último día del viaje en Madrid, justo donde todo había empezado.

Sin más preámbulos, acá el video del entierro de Chanquete.


        


Durante nuestro viaje en carro en Portugal, recorriendo las ciudades de Cascais y Sintra:

         

Y acá el video que hicimos en nuestro último día de viaje en Madrid:


        

Y a todo esto, yo sigo esperando que Chanquete esté en el fondo del Mar como dijo Julia. Hablando con Spencer Tracy (referencia a la película “Capitanes Intrépidos”).

Historias fuera de la ComaRca: Gustavo cioccolato!!!


Luego de arribar a Madrid, uno de los lugares que quisimos conocer fue el Estadio Santiago Bernabeu así que como siempre, Google nos indicó el camino. Nuestra intención al llegar era poder realizar el tour dentro del estadio pero nos tomó por sorpresa saber que justo ese día el Real Madrid jugaba de local contra uno de los equipos bajos de la tabla del que honestamente no recuerdo el nombre. De tal manera que compramos tiquetes para el partido, sólo teníamos que esperar un par de horas para el inicio. Así que para matar el tiempo y el hambre, nos fuimos a una cafetería cerca del estadio llamada: Rodilla.




Desde hace ya mucho tiempo que dejé el café y las gaseosas así que no dudé en pedir un chocolate caliente, Jeff por su lado pidió un café. Aprovechamos para vaciar nuestras vejigas, luego nos sentamos esperando nuestra orden mientras repasábamos las fotos que habíamos tomado conociendo Madrid ese mismo día. Cuando el chocolate arribó a la mesa, venía con una cuchara pequeña, lo que me pareció raro.

"Quién toma chocolate con cuchara!?” pensé.

Así que dejé la cuchara a un lado y me dispuse a tomar directo de la taza. Pero el chocolate era muy difícil de tomar. Tenía una consistencia tan densa que el chocolate simplemente no fluía. Entendí entonces la razón de la cuchara. Una vez que lo probé por primera vez, no pude parar. A punta de cucharaditas me tomé todo el chocolate, no sin antes compartir un poco con Jeff. Aquél chocolate en Madrid fue lo mejor que he probado, mis sentidos estaban simplemente extasiados con él, desde su textura, pasando por su olor y terminando en su sabor.






Durante el resto de nuestro viaje por Europa, me dediqué a pedir siempre un chocolate caliente para saber si acaso existía un chocolate mejor que el de aquél día en Madrid. Para cuando llegamos a Roma ya me había tomado al menos unas 15 tazas de chocolate caliente. Una noche a eso de las 9pm, salimos a caminar y conocer los alrededores de Roma. Llegamos a una cafetería que, por lo que notamos, estaba a punto de cerrar. Uno de los camareros nos recordó mucho a uno de los miembros de Les Luthiers y parecía que estaba justo terminando de limpiar la máquina del chocolate porque lucía como nueva. Fue a él a quien me dirigí:

-“Mi scusi signore, per favore un cioccolato”.

El tipo me volvió a ver justo como quien tiene de pronto ganas incontenibles de cometer un asesinato. Entonces se dirigió a uno de sus colegas:

-”Gustavo cioccolato!!!” haciendo el típico ademán con las manos que caracteriza a los italianos, y empezó a vociferar una serie de quejas en italiano de las que claramente no entendimos nada, sin embargo supongo que debió ser algo así como:

Gustavo! estos dos desgraciados quieren tomarse un chocolate a las 9pm justo cuando estamos por cerrar y yo acabo de limpiar la máquina, qué hijos de puta!





En lugar de incomodarnos con la situación, no pudimos contener la risa. Esa noche y por el resto del viaje, nos reímos a carcajadas cada vez que nos acordábamos de aquél camarero enfadado con cara de Les Luthiers, teniendo que limpiar la máquina de nuevo por culpa de aquél primer chocolate caliente que había tomado en Madrid.

Ahora, cada vez que alguien nos pide algo que consideramos absurdo o fuera de lugar siempre reaccionamos así:
-“Gustavo cioccolato!!!” con el mismo ademán de manos.

Ptda: El chocolate caliente de Madrid sigue siendo el mejor.

jueves, 28 de noviembre de 2019

Silencio



Abrió los ojos, su cuerpo a medio cobijar tirado en la cama.
Afuera, destellos de luz azul y blanca como relámpagos pero sin sonido,
piensa que debe estar aún entre dormido y despierto.
Las cortinas de su cuarto se agitan con violencia,
a través de la ventana observa las ramas de los árboles,
se mesen como queriendo desprenderse,
pero no percibe ningún ruido aún.
La lluvia insistente castiga los techos del barrio,
debería al menos escuchar al agua fluir, pero no.

Se asusta,
al pronunciar una maldición nota que no escucha su propia voz,
luego se aterra.
Golpea la puerta, las paredes, su rostro, enciende el televisor,
pero nada produce el más mínimo sonido.
No sabe bien si las cosas dejaron de tener sonido
o simplemente se ha vuelto sordo,
y no importa la diferencia si el resultado es el mismo.

De pronto recuerda haber ido a la cama para dormir,
así que esa es la explicación,
se convence a sí mismo que está soñando,
pero las sensaciones de su piel y de sus ojos
son demasiado reales para ser un sueño,
y el corazón aún duele.

Se sienta en la orilla de su cama,
su desesperación llega poco a poco a una cierta calma inexplicable,
reflexiona y piensa,
concluye que el mundo sin sonido no vale la pena,
entonces lo entiende:
El silencio mata.


miércoles, 13 de noviembre de 2019

Rebobinador



Fui un niño de los 90s,
de esos que vieron nacer a The New Kids on the Block y Magneto,
de los que jugaban a los policías y ladrones en el recreo,
de los que usaban un lapicero para volver a escuchar el Lado A de un casete,
de los que jugaron Atari por primera vez.

Fui de los que se metía debajo de un carro jugando escondido,
de los que se subían al árbol de jocotes,
de los que hacían una bola de fútbol con hojas de papel y cinta scotch,
de los que gritaron el gol de Cayasso y de Medford en Italia 90,
de los que tuvieron televisor a color y control remoto por primera vez.

Fui de los que coleccionaban las Upper Deck del mundial,
de los que llenaban un álbum de postales para ganarse una licuadora,
de los que tuvieron que regalar las Pepsi Cards porque eran satánicas,
de los que presenciaron la llegada del glorioso Super Nintendo,
de los que vieron a Mario Bross volar con su cola.

Fui de los que alquilaban películas en VHS
y tenías que devolverla rebobinada para evitar pagar la multa,
de los que tuvo un chuzo de carro como rebobinador,
de los que se asustaron con Freddy Krueger y los Gremlins,
de los que querían aprender Kung Fu viendo Karate Kid.

Fui de los que pasaba las tardes viendo Mazinger Z y Ironman 28,
de los que se enamoraron de Ángel la niña de las flores,
de los que lloraron con Jose Miel y la búsqueda interminable de su madre,
de los que cantaban la canción de los Halcones Galácticos y de Ulises 31,
de los que se levantaban temprano los sábados para ver Super Campeones.

Fui un niño de los 90s,
en el 2023 tendré cuarenta años!
por eso a veces me gusta usar el rebobinador mental,
para recordar a aquél niño colocho de ojos claros,
y volver a jugar y a contar hasta 100 con los ojos cerrados...

Punto para todos!

Nuestra obligación




Dame un beso de buenas noches diez mil noches después de hoy,
abrázame por la espalda hasta que se acaben los días,
duerme en mi cama cien años más,
dime que me amas innumerables veces.

Si después de todo decides aún irte
no intentaré detenerte,
pero no cierres la puerta sin decir nada,

dame aunque sea un adiós.

Duerme hasta tarde todo lo que quieras que yo te acompaño,
transforma el cuarto en el polo sur que al fin y al cabo el frío se quita con abrigo,
quita el reloj de mi muñeca que al tiempo no lo necesito contigo,
olvidemos indefinidamente que el mundo gira.

Si después de todo decides aún irte
no te preocupes que no pienso detenerte,
pero si tu pasos te llevan lejos de mí,
dame aunque sea una razón.

Amanece conmigo un millón de veces,
dime "buenos días" para siempre,
desayunemos juntos hasta que se acabe el inventario de mañanas,
deséame buena suerte en mi día hasta que me jubile.

Si nada de eso funciona y decides aún irte
yo estaré de acuerdo contigo y alistaré tu maleta,
pero no te vayas sin darme un beso,
que al menos eso nos debemos.

Es nuestro derecho irnos
y nuestra obligación decir por qué.

Felicidad << Satisfacción



                                          


Cuando tenía 31 años tomé una decisión importante en mi vida. En su momento lo hice aduciendo ir en busca de mi felicidad sin importar qué o quién. Desde entonces he podido disfrutar más libremente mi vida y las decisiones que tomo en ella. No es que todo eso estuviera mal pero quizá equivoqué el método sin saberlo.

Entonces veía la felicidad como una meta a alcanzar, como un premio a conseguir, como la medalla dorada de Ralph el Demoledor, como la razón por la cual venimos al mundo, como el bien último de la existencia humana.
En el momento no pude darme cuenta que estaba superponiendo la felicidad sobre la satisfacción. Cada cosa de la que he tenido certeza en mi vida ha resultado no ser cierta después, esta no fue la excepción.

Cinco años después puedo decir que los momentos satisfactorios han sido mejor que la felicidad misma, o la búsqueda de ella. Mientras siga viendo la felicidad como una meta, nunca podré ser realmente feliz. Buscar la felicidad es como correr en la banda del gimnasio, gastas mucha energía en ella y no te lleva a ningún lado. Por eso ahora creo que debemos anteponer los momentos de satisfacción a la felicidad. Una carne asada con la familia, un café con un amigo, un partido de futbol, unas cervezas después del trabajo, un beso furtivo y por qué no hasta una noche de lujuria.





En cinco años volveré a escribir para decir que estaba equivocado de nuevo, es probable, pero parte de procurar la satisfacción consiste en vivir el momento responsablemente sin pensar mucho en las mil posibilidades que se derivan de nuestras decisiones. No creo entonces que la felicidad sea un estado constante, como sólido o líquido; es más bien la sumatoria de muchos momentos de satisfacción; es como un rompecabezas de piezas infinitas, con cada pieza que colocas todo va tomando más forma sabiendo que nunca llegarás a completarlo.

Como ingeniero que soy, me gustan las matemáticas, pero me gusta también el arte. Mi mente procesa los acontecimientos cotidianos de manera lineal, donde todo tiene un lugar y una razón de ser, donde todo está puesto de manera tal que cumpla con un propósito final. Es el Método Científico aplicado hasta en las tareas más simples de mi día a día. Esto me convierte entonces en una persona muy esquematizada. La variable de indeterminación que se introduce en mi vida es el arte. El arte es desorden, es caos y me gusta la forma en que el arte viene a poner de cabeza mi mundo porque al arte no le interesan las matemáticas o los métodos de cálculo, no le interesa la estadística ni las rectas de mejor ajuste. El arte va y viene como y cuando le da gana. Es una suerte entonces que, siendo ingeniero, me guste tanto el arte. Porque al ingeniero le interesan los resultados, osea la felicidad. Pero al artista le interesa más el momento osea la satisfacción, porque es todo lo que tiene.
Es por eso que quizá ahora sea más Artista que Ingeniero, pero es gracias al financiamiento económico que proporciona el ingeniero que el artista puede existir. Reconozco entonces la importancia de ambos.

La idea principal entonces es: aprovecha el momento (carpe díem), deja que todo fluya naturalmente. Cuando caigas disfruta el sabor a tierra y disfruta el dolor. Cuando triunfes disfruta la gloria y el reconocimiento. Cuando ames, ama sin condiciones, olvida el método científico, no todo tiene por qué tener una lógica. Dale el reconocimiento a quien lo merece, no seas injusto con los demás. Cierra los ciclos para abrir nuevos y poder disfrutarlos sin rencores ni remordimientos.
Déjate caer, tírate hacia atrás, no pienses tanto! no pienses tanto!

Mis 5 céntimos…

jueves, 31 de octubre de 2019

De poetas y canciones







*** Pequeño tributo a uno de mis artistas favoritos de todos los tiempos: Alejandro Filio *** 

         

Busco el poema que tanto anhelo,
entre apuntes viejos y libros de Benedetti,
en tus ojos, en el pecado,
en el pico de un pájaro de hielo,
debajo de un puente,
en el infierno,
en el cielo,
pegado en mi frente.

Busco la palabra precisa,
en una orilla de playa en el cono sur del mundo,
en las escamas de un pez volador,
en la historia de amores pasados,
en los brazos de una mujer abrazándose sola,
en lo profundo del mar,
en la luz de la mañana que viene con el Sol.

Busco la prosa perfecta,
en el beso de una diosa,
en la jaula de un león,
en las alas de un colibrí,
en la palabra compañera,
en unas manos cálidas,
en unos besos sin dueño,
en la risa de una niña jugando,
en la ausencia de mi padre,
en la luna.

Busco la inspiración,
en un domingo sin Sol,
en la nieve,
en la mirada de un lobo,
en el cuchillo de Caín,
en los poemas de Sabines,
en el azul, en el verde y en el negro,
en la inmensidad de un instante,
en una flor,
detrás de una puerta,
en las pisadas de una mujer,
en el amor.

Deja que sea yo



           

Deja que sea yo a quien miras antes de dormir,
quien te dé el beso de buenas noches,
quien comparta tu humedad.

Deja que sea yo a quien acudes cuando precisas un beso,
quien te acaricie donde nadie más puede,
quien conozca tu intimidad.

Deja que sea yo a quien miras cuando brillan tus ojos,
quien te bese los párpados cuando los cierras,
quien te envuelva en sus brazos.

Deja que sea yo quien amanezca contigo,
quien desayune contigo,
quien cocine para ti.

Deja que sea yo a quien cuentes tus planes,
quien viaje contigo,
quien camine contigo.

Deja que sea yo quien más te haga reír,
quien te llame con sobrenombres,
quien te saque de quicio.

Sólo deja que sea yo,
y te prometo que yo me encargo del resto.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Dices



           


Te enamorarás de nuevo,
sin miedo esta vez espero.
Vivirás cosas que nosotros no llegamos a vivir.
Te hará reír en los momentos más inoportunos.
Irán a lugares que nunca hubiésemos podido ir vos y yo.
Besarás lugares que no besaste en mí.
Nuevas y más fuertes sensaciones en el estómago,
nuevo cuerpo en tus manos,
nueva cabeza en tu pecho.

Pero sé que en algún momento,
sin que eso tenga que significar algo importante,
por una frase, un olor, un sabor,
un recuerdo, un gesto, una conversación,
un lugar, una canción,
por alguna razón,
pensarás en mí.
Y está todo bien que yo también pienso en vos
y no veo nada malo en eso.

Todo esto me decía mientras yo escuchaba en silencio,
no dije nada porque no hacía falta decir nada,
pero sabía que tenía razón,
que hay un espacio en mi cabeza para su recuerdo,
y uno en mi corazón para su cariño.

jueves, 24 de octubre de 2019

Dormir con vos



         

En otra época solía gastar las noches vigilando sueños,
era mi droga nocturna,
adicto siempre en busca de la siguiente dosis,
aunque no sirviera de mucho al final.

Hoy en cambio, ya no logro mantener los ojos abiertos.
Supongo que el cansancio propio de la edad me alcanzó
porque ahora si duermo con vos,
soy siempre el primero en caer rendido.
Y al despertar por la mañana ya no te pregunto si ronqué,

sino qué tanto lo hice,
y si lograste descansar a pesar de mí.

Creo que ahora disfruto más dormir contigo
sabiendo que lo hago anclado a tu cuerpo,
que verte dormir toda la noche.
Ahora me gusta saber que nos gastamos la noche entera
entre cuchara grande y cuchara pequeña,
como un baile que termina al llegar la mañana,
y a veces más allá.

Y entiendo que somos dos radiadores

enfriados entre el viento que se cuela por la ventana
y los ventiladores de la habitación,
sin ellos seguro que no amanecemos juntos
sino fundidos el uno en el otro,
como plastilina...

Pero nada de eso importa si como un rompecabezas,
logramos colocar nuestros cuerpos

cada uno en su lugar,
para dormir hoy con vos
y querer hacerlo de nuevo mañana
y el día después de mañana.

martes, 8 de octubre de 2019

Del caos


        


Y de pronto llegas vos
a sembrar desorden en un mundo con ganas de orden,
a insertarte en mis días sin querer que vinieras,
y a quedarte en mis noches queriendo que te vayas.

En mi mente de ingeniero,
todo debería ser lo mismo a ambos lados del igual,
y de pronto apareces vos,
un cero en el denominador,
incategorizable,
la variable de indeterminación que vuelve vacío mi conjunto,
y ahora los números son más que complejos con vos.

La razón me abandona a cuenta gotas con cada uno de tus besos,
ya no sé dónde archivar mis pensamientos.
Sos el agente del caos hecho caricias,
huracán en la costa,
demonio santificado.

Ya ves,
que el corazón es caprichoso,
quiere lo que quiere,
sin rimas ni razones,
y el mío te quiere a vos.

viernes, 4 de octubre de 2019

Telescopio



         

Cuando era niño una de las cosas que más deseaba era un telescopio.
Pero la idea de educación integral de mis padres consistía en vestido, calzado, comida, algún paseo a la playa y noches de películas y helados.
Mis padres no incentivaban en mí o mis hermanos el gusto por la ciencia, el arte, el deporte, la lectura. Y no los culpo, a ellos tampoco le enseñaron eso de niños. Sobra decir entonces, que nunca tuve un telescopio.

Pero ahora que soy adulto y que tengo el suficiente poder adquisitivo para ir a la tienda y comprar un telescopio, no lo hago. Por qué? Qué pasó entre mis 8 años y mis 36? Qué se perdió en medio?
Es entonces que me doy cuenta que ya no ocupo un telescopio para mirar hacia arriba, prefiero usar uno para mirar hacia adentro y hacia atrás. Después de todo, soy producto de mi pasado, de 36 años de historia. Ahora me resulta trascendental conocerme un poco más, que conocer la inmensidad del universo o las estrellas fugaces que deseaba tanto poder ver.

Desde aquí, desde mi cuerpo quiero decir, soy todo lo que existe e importa. Sin mi conciencia no soy nada. Me conozco incluso desde antes de tener uso de razón. Vivo conmigo mismo todos los días y todas las horas. Tengo mi propia idea del mundo, de las cosas y de las personas. El universo existe sólo porque respiro, si me muero todo de apaga, todo se convierte en nada. No quiero confundir al lector, esto que escribo es todo lo contrario al narcisismo porque me doy cuenta de lo que soy. Y entonces, qué soy? Soy nada.

Desde el Hubble ni siquiera me distingo, pero si se distinguen un número infinito de estrellas y luces en el universo. Soy diminuto, imperceptible. Todo lo que creo, siento y soy, es sólo una partícula infinitesimal en el tiempo y en el espacio. Existo sólo durante un instante y en un espacio minúsculo.

Es entonces que reflexiono, sobre mi vida y sobre la naturaleza humana también. Por qué creemos que sólo nuestros sentimientos importan? Por qué buscamos excusas para sentirnos ofendidos? Por qué siempre hablamos sobre lo que nos hicieron y de cómo hemos sufrido? Por qué creemos que somos dignos de un mejor trabajo o un mejor amor? Y qué importancia tiene además? Por qué acumulamos rencores y resentimientos? Para qué usamos máscaras si todos vamos a terminar en nada?
No pretendo responder a ninguna de esas preguntas, son más de carácter retórico que cualquier otra cosa.

Usando el telescopio veo a un niño de 8 años. No quiero mentirle, aunque podría hacerlo, para volver un poco más positivo este artículo. No voy a decirle que todo va a estar bien. No voy a decirle que nunca estará sólo, que no va a llorar, que no lo van a traicionar, que no va a perder la inocencia, que el amor eterno no dura para siempre y que los amigos incondicionales siempre tienen condiciones.
Lo que quiero es desearle suerte en el viaje. Quiero decirle que lleve el telescopio siempre a mano, aunque sus padres nunca le compren uno...

lunes, 30 de septiembre de 2019

Del olvido



              

Tenía tanto miedo del olvido
que corrí tan lejos de él como me fue posible,
asustado y tembloroso,
como quien huye de un asesino.

Pero corriendo tropecé con un pensamiento,
qué vino a calmar mis noches,
y qué además resulta ser verdad:
"Lo que fue realmente bueno no se olvida"

Por eso ahora sé que es imposible que olvide mis besos,
o mis manos alrededor de su cuerpo
tratando inútilmente de tocarse la una a la otra.
Nuestras noches en el sillón,
o su cabeza en mi regazo.
Mi lengua jugando alegremente en su pecho,
o mi boca clavándose en su costado,
en ese lugar exacto donde nacen sus cosquillas.
Mi respiración fuerte en su cuello,
o mis dedos dibujando espirales infinitas en su pelo.

El deseo abandonará mi recuerdo de su memoria,
seguro lo ha hecho ya...
pero al olvido lo reto a muerte cualquier día,
porque sé bien lo que fuimos,
y sé también que el olvido no tiene efecto en su cuerpo,
y que sus manos tienen mejor memoria de lo que quisiera.

Tuve tanto miedo del olvido
que corrí tan lejos de él como me fue posible,
pero ya no soy el mismo
y al igual que nosotros,
el miedo ya es pasado.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Nada


Migajas de pan en la mesa,
como pequeños ratos perdidos con vos,
sin vos mejor dicho.

Noche y frío,
como una cama vacía,
una caricia sin dueño,
o un beso sin humedad.

Gente comiendo,
tomando café,
hablando mierda,
llenando el aire de nada.

Todo es absurdo.
Todo es abstracto.
Todo es desabrido.
Todo es pasajero.
Todo es nada sin vos. 

martes, 24 de septiembre de 2019

Quito



La ciudad está colmada de luces amarillas ya,
a lo lejos La Virgen del Panecillo vigilia Quito,
y de fondo algún trovador toca en una plaza.
Mi cuerpo está cansado
y mis ojos a punto de cerrarse
y a pesar de eso vuela mi mente hacia vos,
hacia tu cama y tus brazos.
Tengo una sensación rara entre pecho y estómago
sé que no es la altura porque ya me he acostumbrado a ella.
Tampoco es hambre, si de comer vengo.
En alguna azotea en la mitad del mundo me doy cuenta de esto,
que me sorprende y me perturba a la vez: te extraño.

viernes, 20 de septiembre de 2019

De tus ojos


No entiendo la tristeza en tu mirada,
si de mí tienes lo que querías,
quizá no era yo lo único malo en tu vida,
aunque igual terminé pagando la multa...

Vendrán mejores tiempos yo lo sé,
y no hablo de mí, hablo de ti.
Cuando tu mundo deje de dar vueltas
y encuentres belleza en el silencio,
cuando puedas por fin quererte sin culpas
y entiendas que no existe egoísmo en el amor propio.

Y de mis besos no habrá quedado siquiera el recuerdo,
como pisadas viejas en un desierto,
y de mi nombre sólo una lejana familiaridad,
como una canción de cuna.

Y mi cariño por vos es como esas candelas de cumpleaños
que no se apagan por mas que las soples.
y mi cariño es también como un río,
o como la lluvia,
porque después de todo,
quién ha visto alguna vez que llueva hacia arriba?

viernes, 13 de septiembre de 2019

De amores huérfanos



          


Habían quedado huérfanas mis caricias sin vos,
como una botella tirada al mar,
vagando eternas, perdidas,
sin dueño y sin rumbo.

Ni qué hablar de mis besos,
que entregaba sólo para no dejarlos morir,
insípidos,
extrañando el sabor de los tuyos.

Sentí la tormenta furiosa sobre mí,
y sin techo ni resguardo la recibí en mi pecho,
hacía ya algún tiempo que tu pecho me cobijaba,
así que indefenso, la dejé ser.

Y una mano se extendió para tocar la mía
y encontré entonces refugio en otros besos y otro cuerpo,
que me llena de una calidez distinta,
pero calidez al fin.

Mis ganas desgastadas y a la deriva
fueron a dar otra playa de arena blanca también,
y ahora me fundo en ella con cada palpitar de una ola,
mientras me voy transformando en playa yo también.
Y desde acá la vista es tan distinta como hermosa,
y el Sol golpea con otra intensidad,
las olas parecen ir más al compás de mis latidos y mi respiración,
como si conocieran el ritmo de mi sangre.

Otras playas han quedado atrás,
lugares en los que ya no era bienvenido,
y de los que fui desterrado sin explicación.
Y sin tener la intención de encontrar un nuevo hogar,
un cariño nuevo me envuelve,
unos brazos abiertos me reciben,
y una sonrisa nueva dibuja la mía.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Por creer en ti



Creyendo en ti llegué a tocar el cielo
sólo para después precipitarme al suelo sin paracaídas.
Creyendo en ti se me pasaron los años,
tantos años,
se esfumaron con rencor como espuma en la playa.

Por creer en ti, dejé de creer en mí.

Porque antes con sólo una mirada sabías que te amaba,
no hacían falta las palabras,
ahora no necesitas verme para saber que te desprecio.

Y preguntas si te quiero aún,

y yo me quedo en silencio,
porque podría mentirte y decirte que Sí,
pero ya no me quedan ganas de engañarte siquiera.


Y sé que la pesadilla la construimos los dos

y que también nos hicimos daño los dos,
pero no puedo dejar de reprocharme a mí mismo
el haberte escogido precisamente a ti.

Y ahora que por fin te has ido hazme sólo un favor,
no vuelvas.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Sé que te amo


Sé que te amo,
porque pienso en ti a mitad del día,
y me río como idiota.

Sé que te amo,
porque tuve un día terrible,
pero nunca me faltan las fuerzas para abrazarte.

Sé que te amo,
porque cuando veo tus ojos,
mis ganas me piden un beso.

Sé que te amo,
porque odio tus defectos,
y sigo a tu lado.

Sé que te amo,
porque cuando mis labios tocan los tuyos,
es mi estómago que siente las cosquillas.

Sé que te amo,
porque te fuiste por quince días,
y te extrañé por quince meses.

Y si aún no te convencen mis razones,
sé que te amo porque sí,
porque no necesito explicarlo,
porque simplemente lo sé.

martes, 10 de septiembre de 2019

Ella es un poema


Me lo dijo Mario:
Ella es un poema.
Y aunque le creí, no sabía de quien hablaba,
hasta que te conocí.

No quise decírtelo,
porque no eran mis palabras,
en todo caso hubiera yo dicho: eres una prosa,
que no me canso de leer.

Me permites este baile?
Aunque te advierto que no sé bailar,
pero es la única excusa que encuentro ahora para compartir tu aliento,
y sentir tus manos en las mías.

Tenía razón Mario,
eres un poema,
y desde que recuerdo,
me gusta la poesía.

martes, 27 de agosto de 2019

Cajita de música


    


Recuerdas aquellas cajitas de música
que uno abría y una bailarina frente a un espejo
te deleitaba con sus giros?
Y uno quedaba fascinado con aquél mecanismo giratorio
con el que la música simplemente aparecía.


Así son tus besos,
destapas tus labios para colmarme de ellos
y yo simplemente los dejo ser sobre mí.


Y me doy cuenta que soy la bailarina frente aquél espejo,
y vos el imán que define mi trayecto,
porque bailo y giro al ritmo de tus manos.


Y me asombra la facilidad con que tu cuerpo se adueña del mío,
cómo la música se adueña del aire
o tus dientes de mi cuello.



Y volvemos a darle cuerda a la cajita
cada vez que coincidimos en tu cama o la mía,
para seguir siendo música los dos
y para seguir bailando este vals.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Los colores de la primavera



Las rosas son rojas,
los claveles son azules,
y ahora tendría que venir alguna referencia poética para sus ojos,
pero no,
hoy no importan las palabras,
importan los colores.

Porque de un tiempo acá la vida ha estado plagada
de una amplia gama de tonos monocromáticos,
con todo y sarcasmo.

Pero hoy empiezo de nuevo a distinguir el tono azulado del cielo,
o el rosado de una piel blanca al Sol,
el verde de la hierba que alguna vez estuvo bajo la nieve,
el amarillo de los girasoles que ahora florecen por docenas.

Y empieza a oler a flores y a tierra.
Y suena a ríos corriendo,
a bloques de hielo derritiéndose,
y a pájaros regresando a casa.

Y hoy vuelvo a besar unos labios rojos,
con ganas de no acabar.
Y mis sábanas azules nos ven amanecer desnudos.
Y observo su rostro multicolor para una mañana blanca.

Hoy, después del invierno,
empiezo de nuevo a distinguir los colores de la primavera.