martes, 26 de agosto de 2014

Muerte de un Adiós


Yacía un hueco en la tierra
esperando a ser llenado,
y estando todos metidos en el mismo auto,
era sólo yo quien lloraba,
y una catarata en mis mejillas.

Pero no lloraba al muerto,
nadie entendía a mis lágrimas…
Y yo no podía decirlo.
No podía decirles que estas lágrimas eran por vos,
que me partió el corazón verte desaparecer
tras de aquella esquina,
yo queriendo besarte de nuevo,
pero sobre todo,
deseando que me besaras
como lo hiciste aquella noche sentados en el sofá.

Si intento recordar, aun puedo sentir tu piel de mujer
rozando mi cuello,
y el mundo explotaba dentro de mí.
Esa noche dormí contigo en tu cama,
después de tantos años de dormir yo en la mía.

A la mañana siguiente
desperté con tu esencia todavía en mis sentidos,
y un olor invitaba a levantarme,
"el desayuno está listo" dijiste.

lunes, 25 de agosto de 2014

De la nostalgia


Justamente hoy,
sentado en este escritorio de oficina,
en una tarde lluviosa,
es que vuelve la memoria a aquellas tardes,
tardes de escuela y colegio.

Los charcos en las calles y las canoas altas
eran mis mejores amigos,
aun sabiendo que en casa me esperaba
el ceño fruncido de Mamá.

Y un amigo me recuerda que no estoy solo en mi nostalgia,
que somos niños vueltos viejos,
con ganas de cerrar los ojos y volver empapados a casa,
para disfrutar de aquel chocolate caliente,
y gastar el resto de la tarde entre fábulas y siestas.

Y es triste abrir los ojos para encontrarme sentado en esta silla,
vestido de responsabilidades de pies a cabeza,
recordando el olor de la niñez,
o al menos intentándolo.

Sigue lloviendo afuera y sin embargo,
ya nunca más volvió a llover como entonces.

viernes, 22 de agosto de 2014

Reencuentro



He vuelto a verte años más tarde
fue más un reflejo que una decisión,
y llamé a tu nombre.
Estas igual
y sin embargo a mí,
el tiempo no me ha perdonado.

Mis manos han vuelto a recordar
aquella sensación húmeda,
mi pecho se siente pequeño,
y hay un desierto en mis labios.

Estas a mi lado y sin embargo,
te siento al otro lado del mundo.
No te culpo,
fui yo quien te despreció entonces,
y aunque ahora quiero arrojarme a tus brazos,
si volviera a aquel momento,
te volvería a decir Adiós.

Fue bueno verte de nuevo, que te vaya bien.

jueves, 14 de agosto de 2014

De la Guerra



Deseo la paz mundial con la misma intensidad
con la que deseo que un tren mágico
me lleve desde la ventana de mi habitación
hasta la tierra donde la muerte no existe,
donde los conejos visten ropas y nos hablan,
y donde el polvo de hadas nos provoca cosquillas.

Desde el momento en que aprendemos a hablar,
aprendemos también a pelear.
Quizá nuestra mayor fortuna sería nunca empezar a hacerlo,
pero la guerra vive en el corazón del hombre,
y estoy seguro que encontraríamos nuevas formas para declararla,
si no es que lo hemos hecho ya.

De niños aprendemos a morder y pelear,
y de adultos a mentir y manipular,
a hacer berrinche hasta conseguir lo nuestro,
sea de niños o sea de adultos.
¿que otro fenómeno podría explicar tal desenlace
sino es nuestra propia naturaleza?

A medida que crecemos y vamos perdiendo la inocencia,
vamos también convirtiéndonos
en los monstruos a los que solíamos temer,
los monstruos dentro de aquel armario,
ahora lejano.
Si entonces nos hubiéramos atrevido a mirar debajo de la cama,
quizá hubiéramos visto nuestro rostro envejecido.

La guerra somos nosotros y nuestros monstruos paridos a través del tiempo.