por la única ventana y a cincuenta
metros de mí, diviso un ave,
pavoneándose en el aire con la
libertad que yo nunca tendré,
aun saliendo de este forzado encierro.
Pero yo no quiero su libertad,
es muy pretencioso y además
yo lo que deseo es la libertad de un
gusano,
de un gusano afuera de la cerca
alambrada que rodea esta prisión.
Los interminables pasillos con celdas en ambos lados
y los huecos en el piso, se han
convertido en mi jardín,
que recorro a diario,
acompañado de las miradas de mis
compañeros de purgatorio.
Aunque sufrimos de sobrepoblación
carcelaria,
estoy sólo en mi celda.
Por la naturaleza de mi crimen,
me han premiado con el aislamiento.
Y mientras diviso al ave
y mientras recorro esos pasillos,
pienso y me preparo,
porque al salir de aquí,
pienso liverar mi Infierno.

