Anoche me fui a
la cama tarde viendo un capítulo de una serie que no mencionaré. Y no lo haré
porque no quiero crear prejuicios o expectativas en el lector. Era una historia
de amor, aunque el tema principal de la serie era completamente diferente.
Entre más veía aquel capítulo, más me identificaba con
la historia y con las emociones de sus personajes. Quería recordar los diálogos
exactos de las escenas que más me habían gustado, así que repasaba esas escenas
en mi mente una y otra vez, como las vueltas que da un molino de viento.
El hecho es que, a pesar de no aparentarlo, suelo ser una persona sensible y
muy impresionable cuando de romance se trata y algo muy mío se dejó emocionar
fácilmente anoche.
Como casi siempre sucede, aproveché el insomnio para escribir estas palabras y
para pensar también.
Nunca soñé con terminar mi vida junto a alguien, pero he de confesar que estoy
enamorado, y bajo ese efecto, me es ahora imposible no dejar de soñar con ello.
Mi amor es el mejor de todos, precisamente por ser mío, y aunque me desesperan
sus muchas absurdas manías, no quiero imaginar la vida sin su compañía.
Esos viejitos de la serie seremos nosotros, puedo verlo claramente, y me
emociona que sea así. Seguramente para esas alturas, habrás podido entender al
fin mi mal humor a veces, mientras tus manías serán invisibles para mí.
Entonces te amaré por las mismas razones por las que agotas mi paciencia ahora.
