viernes, 17 de noviembre de 2017

Rompecabezas



Las cosas que vivo, quiero decir, los lugares a los que voy,
la gente nueva que conozco
y las personas con quien comparto esas experiencias;
Todo se va convirtiendo en pedazos de quien luego resulto ser.
Después de treinta y tantos años soy un montón de piezas juntadas de todo lado,
como un rompecabezas de piezas escondidas debajo de piedras remotas.

Y por alguna razón que no he logrado completamente entender,

todo termina siempre en vos;
Los miles de kilómetros de aire,
las filas de asientos llenos de rostros ajenos,
las interminables horas de espera,
los zapatos gastados de tanto caminar,
las cientos de fotos en mi cámara…

Y quisiera tenerte ahora conmigo y poseerte.

Y fundirme en tu cuerpo como se funde el azul en naranja en un atardecer sobre las nubes.
Y llenar de besos tu costado como el borde que dibuja el sol detrás de una nube.
Y volar enteramente sobre ti, como vuela ahora este avión sobre el océano.
Y amarte tan intensamente como el rojo del sol a punto de morir en el horizonte.

Quizá no seas la pieza que completa mi rompecabezas,

pero sos la pieza que le da sentido a todo.

viernes, 27 de octubre de 2017

Viernes



Llueve a cantaros esta tarde, y yo sin abrigo como siempre.
Ya sabes lo despistado que puedo ser a veces, o la mayor parte del tiempo.
No advierto que la luz del semáforo ha cambiado a verde.
Me pongo en marcha luego de tres segundos,
que debieron parecer tres horas para el conductor detrás de mí,
por la forma en que se aferra a la bocita de su carro,
y por su dedo acusador a través del retrovisor.

Rebotan en mi parabrisas las incesantes gotas de lluvia,
cientos de estrellas frente a mí a medida que muere la tarde.
El mundo allá afuera es una locura imparable,
llena de autos, ruidos, gentes, charcos, humo, gritos y pitos,
como si no fuera suficiente ya con el desbarajuste en mi cabeza.

Odiseo no tiene idea de lo que es manejar por las calles de Heredia
a las 5pm en una tarde lluviosa de viernes.
Itaca no parece tan lejana después de todo…
Julio Verne tuvo que haber llamado a su novela “Viaje a casa en viernes de quincena”.
Y cambiaría de lugar con Hércules abordo del Argo sin dudarlo.

Y el conductor de atrás sigue pitando, aunque no pueda avanzar.
Y la lluvia egoísta sigue cayendo, aunque lleva horas haciéndolo.
Y sigo sentado en mi carro, aunque ya me quiera bajar.
Y me lleva la puta con todo mundo, aunque no tengan la culpa.

Y cuando la lluvia arrecia más fuerte,
y cuando la tarde está en su tono más gris,
entra tu llamada en mi teléfono,
y te imagino hablando con tu abundante cuerpo tirado sobre la cama,
buscando tesoros escondidos en ese juego que tanto te gusta,
y entonces ya nada importa,
sólo nosotros y las cobijas que gritan nuestros nombres.

Ya voy de camino amor,
hoy preparo yo la cena…

jueves, 12 de octubre de 2017

Me voy



Decidí irme porque me gusta la luz a través de la ventana en las mañanas...
Porque aunque no me molesta lavar los platos sucios, me gusta más cocinar...
Porque insistes en dejar el jabón de baño en el piso...
Porque la toalla no va en el suelo sino en el tendedero...

Decidí irme porque me cansé de buscar sin éxito aquella ternura
que tanto abundó en tus gestos alguna vez,
nunca más la volví a ver,
y la extraño en tus palabras y en las cosas que haces también,
era el agua que me dabas y morí de sed.

Decidí irme porque por más que intento,
no logro hacer una lista de cosas que admiro en vos.
Porque no me gustan las injusticias...
Porque no sos amable...
Porque tu generosidad rara vez traspasa más allá de vos.

Decidí irme porque sigues con enojo,
y aunque no es conmigo,
sigo siendo yo quien paga los platos rotos.

Me voy porque estoy roto y necesito remiendo.
Me voy porque de los dos no se hace uno
y soy el único dispuesto a hacer algo al respecto.

Me voy porque juraste nunca pegarme y sin embargo lo hiciste.

Me hubiera ido como dijimos que pasaría,
pero sabrás entender(o no) que no se pudo,
que hay heridas que duelen
y no hay quien quiera sanarlas.

domingo, 20 de agosto de 2017

Ser uno solo


Mis manos bordeando tus suaves curvas de mujer,
en una tarde como esta,
en una día como hoy,
hace mucho tiempo atrás.

Mi lengua acariciando los lugares donde la luz nunca pudo tocarte,
el sabor de tu cuello en mi boca,
mis besos vulgares tatuados sobre tus senos,
mis piernas por en medio de las tuyas...

Y esa lluvia cómplice compañera,
no dejaba que se escaparan tus gemidos de la habitación,
mientras mi amor en carne te entregaba
y me fundía en tu cuerpo.

Fueron ganas y ansias que nos unieron esa vez,
gemidos y  convulsiones,
sudor y sexo...
Más tarde fuimos simples cuerpos tirados en lados opuestos de aquella cama,
América y Europa diciendo adiós.

No es que te amara entonces,
ni lo hago ahora,
pero extraño aquella sensación de ser uno solo.

viernes, 23 de junio de 2017

Preso



Encerrado en las tres paredes y rejas que ahora es mi habitación,
por la única ventana y a cincuenta metros de mí, diviso un ave,
pavoneándose en el aire con la libertad que yo nunca tendré,
aun saliendo de este forzado encierro.

Pero yo no quiero su libertad,
es muy pretencioso y además
yo lo que deseo es la libertad de un gusano,
de un gusano afuera de la cerca alambrada que rodea esta prisión.

Los interminables pasillos con celdas en ambos lados
y los huecos en el piso, se han convertido en mi jardín,
que recorro a diario,
acompañado de las miradas de mis compañeros de purgatorio.

Aunque sufrimos de sobrepoblación carcelaria,
estoy sólo en mi celda.
Por la naturaleza de mi crimen,
me han premiado con el aislamiento.

Y mientras diviso al ave
y mientras recorro esos pasillos,
pienso y me preparo,
porque al salir de aquí,
pienso liverar mi Infierno.


miércoles, 14 de junio de 2017

De nuevo Yo



Mis manos sin caricias,
mi boca sin besos,
mi pecho sin rostro,
mis ganas con ganas.


Mis dedos en carne viva es busca de una piel,
se derraman las ganas de un beso,
otro beso.

Tuve que hacer de su cuerpo un oasis donde descansara mi lengua,
y de su sexo una cueva para refugiar el mío.
En la suavidad de su piel pude aterrizar mis labios,
y en la blancura de su cuerpo me hice noche.

Anclado a su cuerpo en un abrazo las horas se hicieron cortas,
e hice mío su aroma,
que inhalé a placer,
a vista y paciencia de la noche.

Aquella cama se hizo refugio,
y sus valles se hicieron mis montañas,
y por un corto tiempo, cuando abundó el silencio,
fui de nuevo yo.

sábado, 11 de marzo de 2017

Eternidad



Y me acostaba a tu lado en aquella cama hecha de hojas aun húmedas de la lluvia,
y el sonido de la tarde era todo menos silencio:
un millón de aves en coro buscando la noche,
el sonido del viento entre las hojas de los árboles,
hasta la marcha interminable de las hormigas creíamos escuchar.

Nuestros cuerpos en contra posición tumbados en el suelo,
mientras con la punta de mis dedos tocaba los tuyos,
y hacíamos el amor en la galaxia escondida de aquel bosque,
amor sin sexo, sin cuerpos ni sudor…

Nos vimos cada jueves por la tarde en aquel lugar,
creo que siempre fue así…
Desde el principio del tiempo…
Quizá aun antes de eso…

Cuando tu corazón decidió echarse a dormir
te extrañé, aunque no por mucho tiempo.
Renuncié a la vida para encontrarte de nuevo.

Ahora somos el silbido entre los árboles,
el viento debajo de las alas de aquel millón de aves,
el sonido de las hormigas al marchar,
Vos y Yo, juntos, hasta el fin del tiempo.

domingo, 19 de febrero de 2017

Cuál es el sentido de la vida?




Como matemático,
ando siempre en busca de ecuaciones que me ayuden a encontrar respuestas:
todas, algunas o la que sea! Ultimadamente.

Alguien una vez construyó una Súper Computadora
y la alimentó con complejos algoritmos para obtener la respuesta.
La respuesta de la computadora fue: 42
Pero eso es completamente absurdo!
y sin embargo muchas veces me parece la respuesta más acertada…

Quizá sigo planteando la pregunta equivocada.
Por qué debe la vida tener un sentido en primer lugar?
Por qué no simplemente admito que soy un sistema orgánico con un principio y un fin?
y que lo que pase en medio de todo eso no es más que un instante infinitesimal en el tiempo.

Puedo seguir ahondando en la metafísica por horas y no llegar a ningún lado,
o peor aún, terminar más confundido de lo que empecé.

Quizá no necesito una respuesta realmente.
Quizá no es una pregunta que deba contestar ahora,
sino hacia el final de la vida y en retrospectiva,
y cuando sea un hombre viejo y canoso todo tenga más sentido.

Cuál es el sentido de la vida?

Si introdujera a mi pregunta una variable de indeterminación,
como resultado del Principio de Incertidumbre,
entonces no podría encontrar una sola respuesta,
por depender la respuesta misma de quien plantea la pregunta.

Y si viajo al país de Alicia y le pregunto a la Oruga,
qué podría decirme que no resulte absurdo de este lado?

Y si monto sobre Falkor y busco a la Emperatriz de Fantasía,
en qué me diría que debo creer ahora?

Y si desciendo al infierno para consultar a Tiresias,
qué podría el pobre ciego ver que yo no?

Newton me diría que aunque no conozca el sentido de la vida,
conoce de seguro su dirección.
Einstein me diría que Newton no sabe nada…
Y creo que a Peter Pan mejor lo dejo por fuera de este enredo.

Cuál es el sentido de la vida entonces?

Cuando le pregunto esto a la gente,
ellos contestan…
Ninguno siquiera duda en tener la respuesta,
cómo los envidio…

Son 34 años la próxima semana,
y no logro contestar,
y no es para ponerse triste ni nada.
Si tuviera hoy que elegir una respuesta sería: el camino.
Y con eso me basta por el momento.