miércoles, 16 de septiembre de 2015

A mi Papá




La puerta se cerró detrás de ti,
y nunca más volverás a aparecer…
Aunque fue un poco doloroso el final,
seguro partiste con una sonrisa,
viejo cabrón.

Fuiste todo un personaje,
eso dicen todos los que te conocieron alguna vez,
y los que te conocimos hasta el último día.
Estarás pidiéndole café a San Pedro seguramente…

Nunca tuvimos aquella conversación Papa,
no nos hizo falta…
Al ver tu cuerpo sin vida en aquella camilla,
y mientras besaba tu mejilla,
sólo una palabra cupo en mi boca: GRACIAS.

Por las cosas buenas y por las no tan buenas también,
porque el hombre que resulto ser hoy,
te lo debo en parte a ti.
Siempre estuviste orgulloso de mí,
eso me alegra ahora.

Gracias por ser espléndido cuando pudiste y lo hiciste.
Por los paseos a la playa.
Por arrullarme en las noches cuando era yo bebé.
Gracias por los relojes de pared.
Por ir sólos a San Carlos y no decirme nada
cuando manejaba yo a más de 80km/h,
aunque veía como te aferrabas más fuerte a la puerta.

Gracias por la pocas veces que me dejaste dormir en tu cama
cuando tenía yo miedo,
y por las muchas veces que no me dejaste también.
Gracias por enseñarme que se pueden hacer cosquillas con el dedo meñique,
y por llevarme a trabajar contigo alguna vez.

Gracias por enseñarme que no hay nada mas rico
que acostarse en el piso despues de almorzar,
y por enseñarme también,
que usar pantalones blancos es de Maricones!

Gracias por las noches de helados y gelatina,
y por los cientos de golosinas cuando volvías de gira.
Por las películas de vaqueros y por Clint Eastwood.

Gracias porque hiciste hasta lo que no debías
con tal que mis hermanos y yo tuviéramos qué comer,
cuando pudo mas tu instinto protector.

Te amé mucho,
Y aún lo hago,
aunque no siempre supe demostrártelo,
quizá eso lo heredé de ti,
hijo de Tigre sale pintado…

Gracias por TODO Papa,
nos vemos luego estoy seguro,
Te amo.

jueves, 10 de septiembre de 2015

A paso lento



La muerte es cruel cuando viene al inevitable encuentro a paso lento,
cuando se lleva de a poco sus fuerzas junto con pedazos de su mente,
y puedes sentir como a cuenta gotas la vida abandona su cuerpo,
entre tanto más se acerca, aprecio la silueta de una sonrisa mortal en su pálido rostro.

Una amiga me decía que al menos tengo la posibilidad de despedirme,
pero eso sería un poco egoísta de mi parte,
a cambio de mi paz mental tengo que verlo así.
Contemplar como su cuerpo y su mente se van encogiendo.
Contemplar a este nuevo ser, delicado y vulnerable que una vez fue mi padre.
Aquel al que acudía yo y alzaba la miraba buscando aprobación,
aun yo sabiendo lo cabrón que era…
hay cosas que no cambian.

No digo yo que hubiera preferido perderlo en aquella sala de hospital,
si me dieran a elegir no elegiría ninguna,
pero si de verdad me viera forzado a elegir,
seguiría sin elegir una,
creo que eso lo explica todo.

Quizá muchos hubieran dado lo que sea
por tener la posibilidad de haber dicho Adiós,
y quizá para otros el Adiós ha sido ya un camino un tanto largo.
Si me preguntaran a mí no sabría qué decir,
yo no sé nada de nada,
pero aunque no sepa nada, siento,
y siento que la muerte es cruel cuando viene a paso lento.