martes, 27 de agosto de 2019

Cajita de música


    


Recuerdas aquellas cajitas de música
que uno abría y una bailarina frente a un espejo
te deleitaba con sus giros?
Y uno quedaba fascinado con aquél mecanismo giratorio
con el que la música simplemente aparecía.


Así son tus besos,
destapas tus labios para colmarme de ellos
y yo simplemente los dejo ser sobre mí.


Y me doy cuenta que soy la bailarina frente aquél espejo,
y vos el imán que define mi trayecto,
porque bailo y giro al ritmo de tus manos.


Y me asombra la facilidad con que tu cuerpo se adueña del mío,
cómo la música se adueña del aire
o tus dientes de mi cuello.



Y volvemos a darle cuerda a la cajita
cada vez que coincidimos en tu cama o la mía,
para seguir siendo música los dos
y para seguir bailando este vals.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Los colores de la primavera



Las rosas son rojas,
los claveles son azules,
y ahora tendría que venir alguna referencia poética para sus ojos,
pero no,
hoy no importan las palabras,
importan los colores.

Porque de un tiempo acá la vida ha estado plagada
de una amplia gama de tonos monocromáticos,
con todo y sarcasmo.

Pero hoy empiezo de nuevo a distinguir el tono azulado del cielo,
o el rosado de una piel blanca al Sol,
el verde de la hierba que alguna vez estuvo bajo la nieve,
el amarillo de los girasoles que ahora florecen por docenas.

Y empieza a oler a flores y a tierra.
Y suena a ríos corriendo,
a bloques de hielo derritiéndose,
y a pájaros regresando a casa.

Y hoy vuelvo a besar unos labios rojos,
con ganas de no acabar.
Y mis sábanas azules nos ven amanecer desnudos.
Y observo su rostro multicolor para una mañana blanca.

Hoy, después del invierno,
empiezo de nuevo a distinguir los colores de la primavera.

martes, 13 de agosto de 2019

Recuerdos


        

Mil recuerdos en el aire,
sus cosquillas y mis dedos
escribiendo historias cortas
para noches largas.

Recuerdo un beso,
el primero,
suave y largo,
y los subsecuentes también.

Recuerdo noches frías,
películas,
pizza,
y cuatro piernas juntas.

Recuerdo unas manos,
pequeñas y blandas,
en mis muslos,
y el camino.

Recuerdo esa sensación,
cálida y agradable,
sentirse en unos brazos,
y sentirse seguro.

Recuerdo muchas más cosas de las que puedo escribir,
excepto una,
por más que intento,
no recuerdo por qué fue que dijimos adiós.

De los amantes



Los amantes saben que son amantes incluso antes de tocarse por primera vez.

Los amantes no necesitan colgar sus recuerdos en la esquina de un café,
no necesitan un día específico para ser amantes.

Los amantes ríen con la complicidad de lo que el mundo ignora.

Los amantes serán amantes mientras gire el mundo sobre sí,
aun estando lejos o estando ausentes, serán amantes.

Los amantes siempre tienen deudas de besos y caricias que saldar.

Los amantes buscan siempre la mirada del otro entre la multitud,
porque es en la mirada donde empieza el deseo.

Los amantes comen sólo porque necesitan amar.

Los amantes aman, luego duermen para volver a amar.

Los amantes abandonan sus cuerpos en ofrenda al otro.

Los amantes extienden los brazos para descubrir el pecho.

Los amantes entretienen a los dioses que los miran celosos.

Los amantes no se cansan, no abandonan, continúan eternos.

Los amantes son habitantes del espejo de mi habitación.


jueves, 8 de agosto de 2019

Réquiem para tu amor




          


Va el muerto en su caja,
aun espero que se levante de pronto
por negación o porque lo extraño demasiado.
Adelante con el ritual.

Traeré flores y mis poemas que escribí para ti,
los pondré junto a la tumba,
ese lugar en mí donde descansa tu amor.
Todo es un recuerdo ahora,
tus manos, tu boca, todo.

Fue culpa mía que no me quisieras tanto como yo a vos
porque no quise darte lo mejor.
Y aún dentro de esa caja, estaré siempre en vos
en algún esporádico pensamiento,
en el repudio o en el cariño,
no tengo idea,
porque no me diste idea.

Y te he recordado en el novenario
y a los cuarenta días,
y en todos los días antes y después también,
religiosamente.

Las flores que he traído no nacerán más,
el muerto no se levantará de su tumba,
pero quizá nazca otro amor con complejo de Mesías
y esta vez sí sea el que tanto tardó en llegar,
o quizá no,
quizá cuando algo se muere,
se muere para siempre.

martes, 6 de agosto de 2019

La última prosa para ti


           


Y de pronto así de la nada,
sin que exista una razón para hacerlo:
te extraño.
Aunque extrañar sea un verbo estúpido,
de qué me sirve extrañarte!?
Si con extrañarte me bastara para tenerte de nuevo,
desde hace tiempo hubieras regresado.

Así que he intentado dormir para escapar de mis ganas de ti.
Porque de nada me sirven las ganas si no tengo a mano tu cuerpo.
De nada me sirve el pecho si no lo estrecho contra el tuyo.
De nada me sirven los ojos si no los clavo en ti.
Y qué sentido tienen mis besos si no sos vos quien los recibe?
Mi lengua es sólo lengua y no brocha en tus piernas.
Mi sexo es sólo sexo y no raíz en tu cuerpo.

Bien sé que no vendrás y que la vida sigue,
la tuya y la mía,
y aunque es cierto que no te necesito para vivir,
te necesito sí para darle un mejor sentido.

Es tarde y hace frío,
y aunque finjas no escuchar los golpes en tu puerta,
yo sigo afuera.

No te quedes conmigo






*Esta es mi versión personal de uno de mis poemas favoritos de Mario Benedetti*


No te abandones.
No beses con los ojos cerrados.
No duermas hasta tarde.
No abraces tan fuerte.
No digas te quiero.
No susurres al oído.
No descubras tu cuello.
No te quites la ropa.
No busques mi mano.
No te tires hacia atrás.
No ignores al tiempo.
No hagas planes para dos.
No toques a mi puerta.
No me des esa mirada.


Pero si has decidido lo contrario
y te abandonas,
y besas con los ojos cerrados,
y duermes hasta tarde,
y abrazas fuerte,
y dices te quiero,
y susurras al oído,
y descubres tu cuello,
y te quitas la ropa,
y buscas mi mano,
y te tiras hacia atrás,
e ignoras al tiempo,
y haces planes para dos,
y tocas a mi puerta,
y me das esa mirada.

Si haces todo eso
pero no piensas enamorarte,
entonces no te quedes conmigo
porque no conozco otra forma de amar.