Puedo despertar
demasiado tarde para ir a trabajar,
o todo lo contrario,
puedo despertar de madrugada y no poder volver adormir.
Puedo quemar los huevos al desayuno o no tener leche para el cereal.
Puedo tener el peor día en el trabajo
o todo lo contrario,
puedo despertar de madrugada y no poder volver adormir.
Puedo quemar los huevos al desayuno o no tener leche para el cereal.
Puedo tener el peor día en el trabajo
o tener tantas cosas por atender que
olvide hasta comer.
Puedo topar con el peor tráfico de vuelta a casa
o inclusive hasta haber recibido una infracción de tránsito.
Puedo pensar en los problemas que me esperan mañana durante la cena.
Puedo tener el peor de los días posibles.
o inclusive hasta haber recibido una infracción de tránsito.
Puedo pensar en los problemas que me esperan mañana durante la cena.
Puedo tener el peor de los días posibles.
Pero cuando me acuesto en la cama junto a vos
y abrazo tu cuerpo grande y suave,
es entonces que olvido todo,
el mundo entero deja de existir
y cualquier cosa que haya podido salir mal ya no importa.
Por eso me gusta dormir con vos y roncarte en la oreja,
meter mi mano por debajo de tu cabeza para aferrarme a vos
como se aferra un niño a una montaña rusa.
Compartir la misma cama, aunque dejes sólo una orillita para mí,
porque aun cuando no duermes acá,
yo duermo en la misma orillita,
como si mi cuerpo respetara el espacio en que no estás.
Me gusta mucho dormir con vos
y escucharte roncar como carcacha descompuesta en las mañanas.
Ver tu cuerpo tendido en la cama mientras me alisto para ir a trabajar,
darte un beso en la espalda sin que lo notes siquiera,
escucharte balbucear incoherencias entre sueño y sueño.
Me gusta mucho dormir con vos,
pero me gusta aún más compartir la vida con vos.

