escriba lo que escribo.***
No es para menos el estado deplorable de mis emociones últimamente,
si la nube que me daba sombra se ha ido.
Y no tengo reparo en admitir que soy árbol de invierno
esperando a que lo riegue tu beso
para volver a florecer lleno de colores
y para volver también a tener un motivo.
Porque si inhalara lo que exhalas,
o si me tocaran tus manos
o si me miraran tus ojos siquiera,
o más aún,
si tan sólo supieras que aún respiro y existo,
tendría el mundo sentido de nuevo.
Porque tus manos son vida
y yo tengo una cita con la muerte.
Y a un beso sólo le llamo beso si es de tu boca,
porque al deseo lo encuentro en cada esquina,
pero es solamente en tu beso que encuentro confianza y cariño.
Y ahora siempre hace frío
porque aunque busco cobijo en las noches,
es sólo en tus brazos que siento calor.
Y en las mañanas ya no abro las cortinas,
porque de nada sirve la luz
si no la veo reflejada en tus ojos.
Y ya no quiero tomar más fotos,
y no entiendo bien por qué,
sólo sé que se apagó el deseo de pronto.
Y ahora devoro libros
y páginas llenas de palabras ajenas,
porque la comida ya no me sabe igual.
Y aún te amo,
pero ya pasará este invierno.
No es para menos el estado deplorable de mis emociones últimamente,
si la nube que me daba sombra se ha ido.
Y no tengo reparo en admitir que soy árbol de invierno
esperando a que lo riegue tu beso
para volver a florecer lleno de colores
y para volver también a tener un motivo.
Porque si inhalara lo que exhalas,
o si me tocaran tus manos
o si me miraran tus ojos siquiera,
o más aún,
si tan sólo supieras que aún respiro y existo,
tendría el mundo sentido de nuevo.
Porque tus manos son vida
y yo tengo una cita con la muerte.
Y a un beso sólo le llamo beso si es de tu boca,
porque al deseo lo encuentro en cada esquina,
pero es solamente en tu beso que encuentro confianza y cariño.
Y ahora siempre hace frío
porque aunque busco cobijo en las noches,
es sólo en tus brazos que siento calor.
Y en las mañanas ya no abro las cortinas,
porque de nada sirve la luz
si no la veo reflejada en tus ojos.
Y ya no quiero tomar más fotos,
y no entiendo bien por qué,
sólo sé que se apagó el deseo de pronto.
Y ahora devoro libros
y páginas llenas de palabras ajenas,
porque la comida ya no me sabe igual.
Y aún te amo,
pero ya pasará este invierno.




