Me gusta verte dormir de noche,
tu cuerpo tumbado junto al mío,
tu cabeza suspendida en el aire
y tu respiración fuerte como ventisca
en mi cuarto.
Vos no te das cuenta pero,
mientras te entregas a Morfeo,
recorro mil veces con mis manos tu
cuerpo,
y beso veinte veces el mismo lugar
en tu espalda,
luego beso un centímetro a la
derecha
y repito la receta.
Las horas pasan y yo solo te contemplo,
de vez en vez despiertas para darme
un beso,
y aunque me encanta el gesto,
sé que aun duermes.
Intento estar tan cerca de vos como
me sea posible,
hasta el punto donde respiro lo que
exhalas,
hasta el punto en que tu aliento me
sofoca
y nuestros sexos chocan.
Duermes,
y hablo con vos sin que sepas,
mientras beso el lugar donde termina
tu boca.
En mi cama lo haces y me encanta
cuando,
conmigo a tu lado, Duermes.
















