viernes, 11 de noviembre de 2022

Teníamos hoy



Teníamos hoy para nosotros.
Teníamos el sol reluciente y la brisa fresca.
Teníamos el tiempo que por primera vez nos sonreía.
Teníamos los besos nuevos, listos para estrenarlos.
Teníamos los brazos listos para abrazarnos y las manos listas para tocarnos.
Teníamos las ansias llenas de ganas y la esperanza a tanque lleno.
Teníamos todo lo que pueden necesitar dos amantes separados por la distancia.

Lo que no tuvimos hoy, fue suerte,
después de todo, nadie podía adivinar que aquel auto no respetaría la señal,
nadie podía adivinar que tu respiración quedaría inerte justo ahí,
que no llegarías a mí como lo habías prometido,
que mi cuerpo no se calentaría con el tuyo nunca más.

Nadie más en el mundo sabía que habíamos esperado meses para hoy,
no sabían que hoy era nuestro día,
que acortábamos distancia a cada minuto,
y que una vida entera nos esperaba a partir de mañana.

No sé si se pueda estar más triste de lo que estoy justo ahora,
ahora que tu aliento no empaña ningún vidrio
y que tu músculo no palpita,
ahora que estoy sólo y que no encuentro consuelo.

Teníamos hoy para nosotros,
pero nos jugó una broma cruel el destino,
siendo el único que podía detenernos,
y alejó para siempre mi nombre de tu boca.

Teníamos hoy para nosotros,
ahora tengo por siempre para mí sólo…

lunes, 5 de septiembre de 2022

El paseo a la playa


        

Ser niños para muchos fue lo mejor que nos pasó en la vida, por tantas razones que resultaría inútil tratar de mencionarlas todas,
por supuesto que en su momento no sabíamos que iba a ser la mejor etapa,
¿y cómo íbamos a saberlo si no teníamos otras etapas con qué compararla?

De seguro que a muchos nos llevaron nuestros papás de paseo alguna vez.
En mi casa, íbamos de paseo cuando mi papá decía.
Mi papá era un señor bastante malhumorado y difícil de tratar,
pero cuando nos llevaba de paseo,
él era esplendido en cada cosa, en cada detalle.

Para mis hermanos y para mí,
el paseo empezaba la noche anterior,
cuando preparábamos los sándwiches que llevaríamos,
los apretados de fresa, crema y chocolate,
los huevos duros,
la ropa que usaríamos,
los juguetes que llevaríamos.
En fin, la noche anterior a un paseo era en mi casa un gran acontecimiento,
era la antesala de toda la diversión que nos esperaba.

A mi hermano y a mí nos costaba mucho conciliar el sueño esa noche,
eran tantas las ansias por llegar a aquél lugar,
que nuestro cerebro nos inundaba la cabeza
con imágenes de todas las posibles cosas que haríamos al llegar a la playa o al río,
porque generalmente eran esos lugares a los que nos llevaba mi papá.

Estas eran las únicas ocasiones en que no necesitábamos que mi mamá
nos despertara,
a diferencia de cuando nos tocaba escuela en la mañana.
Para cuando era hora de levantarse mi hermano y yo ya estábamos listos
con los bultos cargados y los zapatos puestos.

Mi papá siempre revisaba el carro antes de salir y nosotros esperábamos la señal:
"Ya pueden meter los bultos al carro" decía
y no se ocupaba una palabra más para correr despotrancados hacia el carro.

La hielera con la comida, la bola para jugar, el perro,
en unos pocos minutos ya estábamos listos para zarpar a la aventura,
y lo hacíamos.
Yo observaba como íbamos alejándonos poco a poco de todos los lugares que para mí eran conocidos,
para adentrarse en tierra desconocida,
pero que nos llevaría por fin al lugar que nos quitó el sueño esa misma noche.

Durante el transcurso del viaje,
sólo era permitida una música dentro del carro,
la música de mi papá obviamente,
es por eso que me volví tan fanático de los boleros de Luis Miguel,
y que aún hoy cuando los escucho, me recuerdan tanto a él.

Tengo imágenes que se han quedado conmigo todos estos años,
y que a estas alturas de la vida, dudo mucho que las pierda:
A mi mamá dándole de comer maní o semillas de marañón a mi papá con la mano para que él no soltara el volante.
A mis hermanos y a mí despidiéndonos de nuestro amigo imaginario por la ventana trasera de la camioneta de mi papá.
A mi papá golpeando el volante al ritmo de su música,
esto es algo que yo hago siempre que voy manejando por cierto,
como una de esas cosas que uno aprende de tanto ver y que resultan indispensables de hacer.

¿Falta mucho para llegar? era la pregunta que no podía faltar,
"falta tanto tiempo decía mi mamá" y yo empezaba la cuenta regresiva,
chequeando el reloj cada 30 segundos para ver cuánto tiempo había transcurrido desde la última vez que me fijé.

Cuando a lo lejos podíamos ver al fin la playa,
la emoción se apoderaba de nosotros
y actuábamos como unos completos chimpancés,
se nos salía por los poros la alegría.
Mi hermano y yo no tardábamos en quitarnos los zapatos y ponernos la ropa de playa para no perder un sólo segundo al llegar.

Cuando por fin llegábamos al lugar y mi papá daba la señal de salida,
actuábamos como completos incivilizados,
salíamos desbocados como si regalaran plata,
parecíamos toros furiosos cuando se abre la puerta del redondel,
salíamos disparados como agua por una manguera cuando le has tapado con el dedo unos segundos,
obedecíamos estrictamente a nuestros instintos animales sin preocuparnos de nada,
porque para preocuparse estaban mis papas.
Esa era parte de la belleza de ser niño, la completa despreocupación por los efectos de los rayos del sol en la piel, o de lo peligroso de las mareas, o de no alejarse demasiado de nuestra base.

Para un niño es importante sentirse validado por sus padres,
así que practicábamos clavados increíbles en el agua para que ellos nos vieran,
de alguna estúpida manera creíamos que eso los hacía sentirse orgullosos,
pero no era así, los hacía sentirse felices al vernos felices a nosotros.

Luego venía la hora del almuerzo,
que esperábamos con ansias,
para poder disfrutar de la comida que habíamos preparado la noche anterior.
A mi papá le encantaba vernos comer hasta reventar,
era un placer que se guardaba sólo para él.

A la hora del regreso,
ya no importaba nada,
ya habíamos tenido suficiente de las olas y el sol,
de la comida y los juegos,
a esas alturas lo único que querían nuestros quemados cuerpos era descansar,
así que dormíamos en el carro de regreso a casa,
mientras mi papá se encargaba de que llegáramos sanos y salvos.

El paseo a la playa con los papás era de las cosas que,
de niños,
nos hacía sentir orgullosos.
En la escuela contábamos nuestras aventuras de verano
y aunque fuera tan sólo por un instante, se nos inflaba el pecho de vanidad.

Ahora soy viejo y no tengo hijos,
y quizá nunca los tenga,
así que esos paseos se quedarán conmigo solamente,
pero no me importa,
porque siento rico al recordar,
sobre todo ahora que mi papá lleva años sin estar.

Esos paseos a la playa nos hacían sentir amados y protegidos,
aunque eso sucediera casi todos los días en casa,
pero cuando eres niño, lo ves más claro jugando con las olas
y comiéndote un huevo duro mientras entierras a tu papá en la arena.

martes, 5 de julio de 2022

Quiero ser...

Hace un tiempo me puse a escribir una canción de rap y la dejé olvidada(1era parte).
Luego me puse a ver videos de raperitos nacionales y me dio rabia ver tanto falta de amor a la música por los mismos que, ingenuamente, quieren vivir de ella(2nda parte).

Esta es, obviamente, sólo una sátira para demostrar que hasta una persona sin talento como yo, puede hacer este tipo de pseudo-música.




lunes, 20 de junio de 2022

Noche


          
 

No ha sido sino la llegada de la noche la excusa perfecta para buscarte,
para encontrarte,
para encontrarnos,
tan libremente como lo hemos hecho.

No he necesitado de mi boca o de mis ojos para convencerte,
para insinuarte las caricias que habitan mi mente,
para posar mis manos en ese lugar tuyo que siento como mío,
o para besarte donde no puedo hacerlo en público y a plena luz del día.

Nos han sobrado las vestiduras porque los animales no usan ropa,
nos ha faltado tiempo y sobrado espacio para poseernos,
para darnos los besos que nos teníamos guardados,
porque las ganas no eran pocas ni fáciles de saciar.

En la complicidad de nuestros cuerpos hemos encontrado refugio,
del mundo y las personas que nos señalan
y que no entienden que no deben existir pudores al momento de amar,
que no entienden que los dientes son para morder y las manos para tocar,
que tus muslos están hechos para mi lengua
y tu boca para la mía.

Es sólo la noche que nos entiende,
y la oscuridad que nos envuelve,
y son mis ansias que responden cuando a lo lejos,
es tu cuerpo quien llama.

miércoles, 15 de junio de 2022

Adiós


           


Llueve esta noche,
es como si el cielo llorara su partida,
y como si le rindiera tributo a la vez,
es la manera que tienen las nubes para decir adiós.

Se ha ido para no volver,
pero aunque ya no esté aquí,
realmente nunca se irá,
estará siempre en nuestras risas.

Mueren los cuerpos de quienes desaparecen,
pero viven para siempre sus almas en el recuerdo,
es la cruel belleza de morir,
como la espera de la muerte cuando se está vivo.

Si nada podemos llevarnos
entonces importa sólo lo que dejamos atrás,
por eso cuando pienso en quien acaba de irse
pienso en las risas que muchas veces provocó en mí.

Y es así, a fin de cuentas,
como merece la pena ser recordado,
con risa en vez de llanto,
y con llanto en la risa.

Buen viaje.

miércoles, 1 de junio de 2022

Luciana




Y de pronto llegaste vos,
llegaste antes de tiempo eso sí,
por estar tan apresurada por vivir,
por conocer a tus papás,
y a todos los que te esperamos desde que supimos de vos.

Eras más pequeña de lo que debías ser,
y aún así trajiste el amor más grande con vos.
Se nota que no quieres esperar a conocer el mundo,
con tus ojos saltones y tus manos diminutas.

Ahora puedes respirar sola,
pero somos ya muchos los que suspiramos por vos,
y suspira la noche que te arrulla también,
y hace silencio para escucharte llorar tan suave como lo haces.

Eres diminuta y sin embargo,
llevas la esperanza de muchos a cuestas,
quizá te parezca injusto, pero así es,
porque es inevitable para todos imaginarte jugando,
haciendo travesuras, quebrando algún adorno,
comiendo queque de chocolate o haciendo una rabieta escandalosa.

No es culpa nuestra el poner tantos sueños sobre tus hombros,
y por supuesto que no es culpa tuya tampoco,
pero debes entendernos,
sos la primera,
como tu papá lo fue alguna vez también.

A él lo cargué como a vos,
y lloré de tristeza cuando se fue lejos,
y también lloré de la emoción cuando regresó,
y ahora el ciclo empieza de nuevo con vos.

Nos harás reír tanto y nos harás llorar también quizá,
el hecho es que estás aquí,
y por estar vos aquí,
es que resulta irremediable enamorarse de vos,
como yo ya lo hice.

sábado, 23 de abril de 2022

Donde no queda un sentimiento


        


Y qué me dices ahora que llevas tiempo sin mis besos?
seguro no entiendes, cómo fue que alguna vez necesitaste tanto mis manos,
y das gracias de ya no estar en mi vida ni yo en la tuya,
comprendes que las cosas son ahora como siempre debieron ser.

Nos hemos convertido en lo que estábamos destinados a ser,
un recuerdo,
ni bueno ni malo,
sólo eso,
un recuerdo.

Y hemos encontrado alegría de la bonita,
vos por tu lado y yo por el mío,
y aunque no me arrepiento del pasado,
es mucho mejor así.

Porque mi amor es el mejor de todos,
por ser verdaderamente mío como ningún otro,
y ahora tengo la certeza que tantas veces me hizo falta,
y la confianza que tantas otras estuvo ausente.

Siempre seremos lo que fuimos,
y con eso me basta,
porque no pueden haber remordimientos,
donde no queda un sentimiento.

martes, 12 de abril de 2022

Amor de noche

 


           
 

Ella salió a escena
con poca ropa como siempre
y ajustada además,
porque así se ve más ella y porque así lo exige la rutina.

Yo, un poco lejos del escenario,
admiro su soledad desde la mía,
en esta mesa redonda de bar,
y la clásica cerveza en la mano.

Desde acá, observo como su cuerpo gira
una y otra vez sobre aquella tarima,
y como baja suavemente invertida a ciento ochenta grados,
mientras todos la observamos.

El espectáculo es para todos,
pero es más suyo que de nadie más,
por eso yo la miro diferente al resto,
porque disfruto verla siendo ella misma.

Intento saciarme de ella mientras dura la canción,
porque no saldrá más a escena,
este ha sido el último show de la noche,
y mi última cerveza también,
porque después de ella no hay nada.

Mis manos quisieran conocerla,
y sé que están tan cerca de ella como el bolsillo de mi pantalón,
pero no,
no quiero pagar por tocarla,
prefiero seguir soñando despierto con que lo hago.

No quiero acabar con la ilusión del deseo,
ni con la magia de su mirada en el escenario,
perdida, brillante, intensa,
como mis ganas por ella.

A veces pienso que es a mí a quien mira,
y por un momento me creo yo mismo nuestro idilio,
mientras todos la desean a ella,
ella sólo me desea a mí,
después de todo nada cuesta soñar.

Ya es tarde y debo irme ahora,
mi mujer me espera en casa y puede sospechar,
pero volveré,
con la excusa de siempre o con cualquier otra,
pero volveré.

Para verla de nuevo bailando para mí,
mientras piden aplausos para ella por el auto parlante,
volveré para sentir de nuevo las ansias
cuando anuncian su nombre antes del espectáculo,
Joselyn.

lunes, 4 de abril de 2022

Cuando no estás


          

No fue sino mi vieja costumbre de pensarte por las noches,
la que me lleva una vez más a recorrer tus piernas con el recuerdo,
y no hace falta tu ausencia para extrañarte,
porque aun cuando nos hacemos uno, no logro saciarme de vos.

Qué lindo es que me pidas un abrazo sin decirlo,
cuando te das media vuelta en la cama
esperando que te siga,
y te sigo.

Qué bonito cuando mi pecho y tu espalda juegan juntos en un abrazo,
y recorro con mi lengua tu cuello,
y mi brazo descansa inquieto sobre tu abdomen,
con tus piernas calentando las mías.

Qué rico usar tu pecho de refugio ante la noche,
y aun cuando no estás,
me refugia tu recuerdo,
y tu esencia en mi almohada.

Qué bueno y qué bonito todo eso,
y todo lo que aún nos queda por descubrir también,
por eso me gusta estar con vos,
o pensarte cuando no estás.

viernes, 11 de marzo de 2022

El pleito que nunca pasó


       

El primer recuerdo del que tengo conciencia sucedió cuando tenía un año de edad apenas. La mayoría de la gente no recuerda nada de esa etapa de su vida así que me considero privilegiado supongo. Pero de ese recuerdo hablaré en otra ocasión. Lo cierto es que recuerdo muy bien toda mi infancia sin embargo, hoy quiero hablar de un hecho en particular.

Era el año de 1993 o 1994, para esa época yo estaba en cuarto o quinto grado de la escuela. Durante los recreos solíamos jugar a muchas cosas diferentes, escondido, la anda, policías y ladrones, mejenga y así… Lo cierto es que ese día en particular, jugando, tuve un problema con Jeffrey, el Chino. Hasta la fecha, no recuerdo bien lo que pasó exactamente. Cuando tocaron el timbre para regresar al aula, ya todos estaban enterados de nuestro altercado. Las clases siguieron normales el resto del día y sin decir una sola palabra él y yo, nuestros compañeros habían iniciado el rumor de “pleito a la salida”. Yo asumí que Jeffrey quería pelear y supongo que él asumió lo mismo de mí. Recuerdo a Esteban Molina metiendo carbón, diciendo que uno había dicho cosas del otro, cosas que nunca dijimos. El hecho es que cuando eres niño, tienes que defender tu honor para no parecer miedoso ante los demás. Así que yo de mi parte estaba dispuesto a pagar el precio de pelearme con el que hasta el recreo anterior era mi amigo, pero que ahora se había convertido en mi más enconado enemigo. Y lo odiaba, lo odiaba con la inocencia con la que puede odiar un niño.

El timbre anunciaba lo inevitable, recuerdo estar recogiendo mis útiles con más paciencia de la normal, mientras mis compañeros parecían hienas al asecho, esperando el espectáculo, como si tuvieran cierto morbo por ver a dos amigos peleando en la calle. Recuerdo que yo estaba muy nervioso, no por miedo sino porque en realidad no quería pelear. No sé si Jeffrey pensó lo mismo. Pero en ese momento la pelea era ya inevitable para ambos. La hombría de ambos estaba en juego, parecía como si ambos no pudiéramos pasar por alto el ultraje recibido durante el recreo. Una vez en la calle, nuestros compañeros hicieron una rueda alrededor de nosotros mientras nos quitábamos los bultos.

Quien alguna vez ha peleado o presenciado una pelea de niños de escuela, entiende que hay ciertos rituales de los que no se puede prescindir. Por eso lo primero es verse a los ojos, dirigirse al otro y empujarse en el pecho mutuamente mientras uno trata de hacer aflorar su aspecto más intimidante. Este mismo ritual lo repetimos Jeff y yo durante varios minutos mientras los demás gritaban y daban consejos de guerra.

El siguiente paso en estas situaciones es dar el primer golpe. Yo esperaba que Jeff lo diera y supongo que él esperaba lo mismo de mí, pero el hecho es que, ninguno de los dos se atrevió a hacerlo. Hasta ese momento, nuestra gran pelea no había ido más allá de unos simples empujones. Luego de unos cuantos minutos de esa danza de guerra y sin decirnos una sola palabra, cada uno recogió su bulto de la calle, se lo puso a la espalda y se fue.

Recuerdo haber tenido a Chuta y a Esteban Arguedas caminando conmigo calle abajo. Mientras que Randall y Pablo lo acompañaban a él.

Al día siguiente, parecía que la pelea era historia ya porque juntos en el recreo, volvimos a jugar. Creo que ese problema entre los dos nos había hecho valorar aún más nuestra amistad. Lo que ambos queríamos era recuperar al amigo perdido apenas ayer. Nunca hablamos de lo sucedido, no hizo falta hacerlo. Es la belleza de cuando eres niño, perdonas fácil y de corazón porque entiendes de alguna forma que la persona lo vale y que no quieres perder a un amigo por un pleito que nunca pasó.

Ahora ya viejos y con una cerveza en la mano, recordamos y nos reímos y creo que ninguno de los dos cambiaría nada de lo que pasó ese día, porque nos hace sentir vivos y es rico reírse a carcajadas con un buen amigo al que, hace muchos años ya, odiamos por un instante solamente.

lunes, 14 de febrero de 2022

Segunda feira/Lunes

 


                                 Argonauta9 · Primera feira                                                                      Argonauta9 · Lunes

   Hoje eu me vesti de quinta-feira,
feliz e ansioso,
com as mãos cheias de desejo
e lábios con gravata.

O único problema é que hoje é segunda-feira.
E ontem à noite parecia quarta-feira quando eu não te vejo
mas ainda sinto a urgência desses anseios,
como um recém-nascido prestes a mamar.

As terças não importam e as sextas eu descanso
para te ver os sábados e ficar com você até domingo às oito.

Hoje é apenas segunda-feira
e eu me vesti de quinta-feira,
hoje estou con saudade de voc
ê
como sómente pode estar con saudade
alguem que olha para você como eu.

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Hoy me he vestido de jueves,
alegre y ansioso,
con las manos llenas de ganas
y los labios solapados.

El único problema es que hoy es lunes.
Y anoche pareció miércoles en que no te veo
pero que igual siento la premura de estas ansias,
como recién nacido a punto de mamar.

Los martes no importan y los viernes descanso
para verte los sábados y quedarme con vos hasta el domingo a las ocho.

Hoy es lunes apenas,
y yo vestido de jueves,
hoy te extraño
como sólo te puede extrañar alguien
que te mira como yo lo hago.