lunes, 29 de marzo de 2021

Como niños

 


         


Pensé que sería un cuento de niños lo nuestro,
con final feliz y todo:
"Y pagaron juntos las cuentas para siempre"
Pero no,
porque ya vez que nos teníamos preparado otra cosa el uno al otro.

Pero está bien, porque jugamos y nos divertimos.
En tus brazos fui niño de nuevo,
Y en tu cuerpo jugué sin descanso,
Fue un verdadero derroche.

Y hay una idea difusa cuando recuerdo tu nombre,
como el recuerdo lejano de la inconsciencia,
como una memoria que no trasciende,
como el tren que pasa de largo pero que igual no importa,
porque no es ahí a donde voy.

Y hoy he vuelto a ser niño en brazos de alguien que,
de mi mano,
se atreve a jugar a Peter Pan y los niños perdidos.
Y es tan satisfactorio escuchar su risa,
sobre todo cuando es eco de la mía,
y más que la risa le debo las ganas de volver a querer,
por eso lo hago.

jueves, 25 de marzo de 2021

Llegaste

 


        

Pensé que habías llegado, pero no,
falsa alarma con cara de verdad.
Luego pensé que habías llegado demasiado tarde,
pero resulta que llegaste justo a tiempo.

Llegaste así, casi de la nada,
sin ocultarte pero en silencio,
como un relámpago,
y entonces mi vida empezó a correr más lento.

Quizá sea tu amor o el mío,
Quizá sean sólo los momentos que por ser intensos y hermosos
aspiran a grandeza,
Quizá sea sólo capricho de poseernos el uno al otro.
Puede que sean muchas cosas no lo sé,
el hecho es que llegaste por fin.

Y con vos llegaron los besos y el sexo,
que no son pocos ni muchos,
son los que tienen que ser,
los necesarios.
Los necesarios para amarnos y seguir deseándote con ansias,
cada vez que al deseo le da la gana venir a casa a visitar,
y cada vez que a tu cuerpo le da por desnudarse frente al mío.

Llegaron con vos las risas y las miradas cómplices,
las caricias sutiles y los besos furtivos,
las noches largas y los sueños cortos,
las mañanas lentas y los días rápidos.

Con vos llegó el invierno y el frío,
ese que nos sirve para acurrucarnos.
Llegaron la música y las habitaciones de hotel,
besos en la espalda.

Y es inevitable que por haber vos llegado,
ya no te quiera dejar ir.