Y con quién hablaré de todas las cosas
que sólo contigo podía hablar ahora que no estás...
Quién más será capaz de entender, tan fácil como tu,
las mariposas negras de
mis cuadros...
Quién vendrá a rescatarme cuando llueva en las tardes...
Con quién reiré de las ocurrencias de los chiquillos del pueblo...
Quién pescará y cocinará para mí sardinas en su sartén...
Quién tocará para nosotros las canciones de su acordeón...
Y nos contagiará la risa con su risa ahogada.
Y nos contagiará la risa con su risa ahogada.
Vete ahora a navegar para siempre a este mar que fue tu vida,
que ahora es tu
muerte.
Yo por mi parte,
volveré a estar justo como antes de venir a este pedazo de
costa, sóla.
No sé si volveré el próximo verano,
o alguna otra vez en la vida,
por eso me despido
ahora.
Algo se muere en el alma cuando un amigo se va.
Aunque nadie se muere para siempre, mucho menos tu.

