sábado, 27 de abril de 2019

Algo se muere en el alma


           


Y con quién hablaré de todas las cosas
que sólo contigo podía hablar ahora que no estás...

Quién más será capaz de entender, tan fácil como tu,
las mariposas negras de mis cuadros...

Quién vendrá a rescatarme cuando llueva en las tardes... 

Con quién reiré de las ocurrencias de los chiquillos del pueblo...

Quién pescará y cocinará para mí sardinas en su sartén...

Quién tocará para nosotros las canciones de su acordeón...
Y nos contagiará la risa con su risa ahogada.

Vete ahora a navegar para siempre a este mar que fue tu vida,
que ahora es tu muerte.

Yo por mi parte,
volveré a estar justo como antes de venir a este pedazo de costa, sóla.

No sé si volveré el próximo verano,
o alguna otra vez en la vida,
por eso me despido ahora. 

Algo se muere en el alma cuando un amigo se va.
Aunque nadie se muere para siempre, mucho menos tu.

viernes, 26 de abril de 2019

Te extraño


Qué difícil me resulta olvidar la sensación de tu cuerpo junto al mío
en esta misma cama.
Difícil para tí será olvidar mis besos suaves sobre tu espalda ancha.
Otras manos te acarician por las noches lo sé,
pero sé también que te recuerdan a las mías.

Acaso sus brazos te envuelven igual que los míos?

Acaso él juega con tu pelo toda la noche
y hunde su cara en tu cuello como lo hacía yo?
Acaso sientes la misma electricidad al contacto de sus manos?
Acaso él te ha mal acostumbrado también
a los arrullos de los que conmigo sos víctima a la hora de dormir?

Si es así me alegro mucho por vos, en serio,
aunque ahora me trates con la cordialidad de un extraño.

Yo en cambio no he vuelto a encontrar
la ternura inmensa de tu ser en alguien más.
Y digo esto porque no hay nada de malo en decirlo
y porque además sospecho que te pasa igual: te extraño.

lunes, 1 de abril de 2019

Madrid


Madrid es la ciudad con la que he tenido una relación
a larga distancia desde hace un tiempo ya,
como esa persona con la que has estado coqueteando
por largo tiempo en internet.
Madrid es la amante desenfrenada de la que siempre escuché hablar
y con la que siempre quise revolcarme en la cama.
Tantas veces cantada que hasta sentí mía algunas de esas letras.
Y ahora resulta que por fin estoy aquí
y nos conocemos en persona.
Es tan inmensa y cálida como había imaginado que sería.
Cuántos otros la hicieron suya antes que yo!
Pero no importa porque hoy es mi turno al fin
y no pienso dejarla descansar hasta saciarme de ella.