jueves, 31 de octubre de 2019

De poetas y canciones







*** Pequeño tributo a uno de mis artistas favoritos de todos los tiempos: Alejandro Filio *** 

         

Busco el poema que tanto anhelo,
entre apuntes viejos y libros de Benedetti,
en tus ojos, en el pecado,
en el pico de un pájaro de hielo,
debajo de un puente,
en el infierno,
en el cielo,
pegado en mi frente.

Busco la palabra precisa,
en una orilla de playa en el cono sur del mundo,
en las escamas de un pez volador,
en la historia de amores pasados,
en los brazos de una mujer abrazándose sola,
en lo profundo del mar,
en la luz de la mañana que viene con el Sol.

Busco la prosa perfecta,
en el beso de una diosa,
en la jaula de un león,
en las alas de un colibrí,
en la palabra compañera,
en unas manos cálidas,
en unos besos sin dueño,
en la risa de una niña jugando,
en la ausencia de mi padre,
en la luna.

Busco la inspiración,
en un domingo sin Sol,
en la nieve,
en la mirada de un lobo,
en el cuchillo de Caín,
en los poemas de Sabines,
en el azul, en el verde y en el negro,
en la inmensidad de un instante,
en una flor,
detrás de una puerta,
en las pisadas de una mujer,
en el amor.

Deja que sea yo



           

Deja que sea yo a quien miras antes de dormir,
quien te dé el beso de buenas noches,
quien comparta tu humedad.

Deja que sea yo a quien acudes cuando precisas un beso,
quien te acaricie donde nadie más puede,
quien conozca tu intimidad.

Deja que sea yo a quien miras cuando brillan tus ojos,
quien te bese los párpados cuando los cierras,
quien te envuelva en sus brazos.

Deja que sea yo quien amanezca contigo,
quien desayune contigo,
quien cocine para ti.

Deja que sea yo a quien cuentes tus planes,
quien viaje contigo,
quien camine contigo.

Deja que sea yo quien más te haga reír,
quien te llame con sobrenombres,
quien te saque de quicio.

Sólo deja que sea yo,
y te prometo que yo me encargo del resto.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Dices



           


Te enamorarás de nuevo,
sin miedo esta vez espero.
Vivirás cosas que nosotros no llegamos a vivir.
Te hará reír en los momentos más inoportunos.
Irán a lugares que nunca hubiésemos podido ir vos y yo.
Besarás lugares que no besaste en mí.
Nuevas y más fuertes sensaciones en el estómago,
nuevo cuerpo en tus manos,
nueva cabeza en tu pecho.

Pero sé que en algún momento,
sin que eso tenga que significar algo importante,
por una frase, un olor, un sabor,
un recuerdo, un gesto, una conversación,
un lugar, una canción,
por alguna razón,
pensarás en mí.
Y está todo bien que yo también pienso en vos
y no veo nada malo en eso.

Todo esto me decía mientras yo escuchaba en silencio,
no dije nada porque no hacía falta decir nada,
pero sabía que tenía razón,
que hay un espacio en mi cabeza para su recuerdo,
y uno en mi corazón para su cariño.

jueves, 24 de octubre de 2019

Dormir con vos



         

En otra época solía gastar las noches vigilando sueños,
era mi droga nocturna,
adicto siempre en busca de la siguiente dosis,
aunque no sirviera de mucho al final.

Hoy en cambio, ya no logro mantener los ojos abiertos.
Supongo que el cansancio propio de la edad me alcanzó
porque ahora si duermo con vos,
soy siempre el primero en caer rendido.
Y al despertar por la mañana ya no te pregunto si ronqué,

sino qué tanto lo hice,
y si lograste descansar a pesar de mí.

Creo que ahora disfruto más dormir contigo
sabiendo que lo hago anclado a tu cuerpo,
que verte dormir toda la noche.
Ahora me gusta saber que nos gastamos la noche entera
entre cuchara grande y cuchara pequeña,
como un baile que termina al llegar la mañana,
y a veces más allá.

Y entiendo que somos dos radiadores

enfriados entre el viento que se cuela por la ventana
y los ventiladores de la habitación,
sin ellos seguro que no amanecemos juntos
sino fundidos el uno en el otro,
como plastilina...

Pero nada de eso importa si como un rompecabezas,
logramos colocar nuestros cuerpos

cada uno en su lugar,
para dormir hoy con vos
y querer hacerlo de nuevo mañana
y el día después de mañana.

martes, 8 de octubre de 2019

Del caos


        


Y de pronto llegas vos
a sembrar desorden en un mundo con ganas de orden,
a insertarte en mis días sin querer que vinieras,
y a quedarte en mis noches queriendo que te vayas.

En mi mente de ingeniero,
todo debería ser lo mismo a ambos lados del igual,
y de pronto apareces vos,
un cero en el denominador,
incategorizable,
la variable de indeterminación que vuelve vacío mi conjunto,
y ahora los números son más que complejos con vos.

La razón me abandona a cuenta gotas con cada uno de tus besos,
ya no sé dónde archivar mis pensamientos.
Sos el agente del caos hecho caricias,
huracán en la costa,
demonio santificado.

Ya ves,
que el corazón es caprichoso,
quiere lo que quiere,
sin rimas ni razones,
y el mío te quiere a vos.

viernes, 4 de octubre de 2019

Telescopio



         

Cuando era niño una de las cosas que más deseaba era un telescopio.
Pero la idea de educación integral de mis padres consistía en vestido, calzado, comida, algún paseo a la playa y noches de películas y helados.
Mis padres no incentivaban en mí o mis hermanos el gusto por la ciencia, el arte, el deporte, la lectura. Y no los culpo, a ellos tampoco le enseñaron eso de niños. Sobra decir entonces, que nunca tuve un telescopio.

Pero ahora que soy adulto y que tengo el suficiente poder adquisitivo para ir a la tienda y comprar un telescopio, no lo hago. Por qué? Qué pasó entre mis 8 años y mis 36? Qué se perdió en medio?
Es entonces que me doy cuenta que ya no ocupo un telescopio para mirar hacia arriba, prefiero usar uno para mirar hacia adentro y hacia atrás. Después de todo, soy producto de mi pasado, de 36 años de historia. Ahora me resulta trascendental conocerme un poco más, que conocer la inmensidad del universo o las estrellas fugaces que deseaba tanto poder ver.

Desde aquí, desde mi cuerpo quiero decir, soy todo lo que existe e importa. Sin mi conciencia no soy nada. Me conozco incluso desde antes de tener uso de razón. Vivo conmigo mismo todos los días y todas las horas. Tengo mi propia idea del mundo, de las cosas y de las personas. El universo existe sólo porque respiro, si me muero todo de apaga, todo se convierte en nada. No quiero confundir al lector, esto que escribo es todo lo contrario al narcisismo porque me doy cuenta de lo que soy. Y entonces, qué soy? Soy nada.

Desde el Hubble ni siquiera me distingo, pero si se distinguen un número infinito de estrellas y luces en el universo. Soy diminuto, imperceptible. Todo lo que creo, siento y soy, es sólo una partícula infinitesimal en el tiempo y en el espacio. Existo sólo durante un instante y en un espacio minúsculo.

Es entonces que reflexiono, sobre mi vida y sobre la naturaleza humana también. Por qué creemos que sólo nuestros sentimientos importan? Por qué buscamos excusas para sentirnos ofendidos? Por qué siempre hablamos sobre lo que nos hicieron y de cómo hemos sufrido? Por qué creemos que somos dignos de un mejor trabajo o un mejor amor? Y qué importancia tiene además? Por qué acumulamos rencores y resentimientos? Para qué usamos máscaras si todos vamos a terminar en nada?
No pretendo responder a ninguna de esas preguntas, son más de carácter retórico que cualquier otra cosa.

Usando el telescopio veo a un niño de 8 años. No quiero mentirle, aunque podría hacerlo, para volver un poco más positivo este artículo. No voy a decirle que todo va a estar bien. No voy a decirle que nunca estará sólo, que no va a llorar, que no lo van a traicionar, que no va a perder la inocencia, que el amor eterno no dura para siempre y que los amigos incondicionales siempre tienen condiciones.
Lo que quiero es desearle suerte en el viaje. Quiero decirle que lleve el telescopio siempre a mano, aunque sus padres nunca le compren uno...