En este espacio he encontrado el rincón perfecto donde mejor existo, sin discusiones ni reproches, soy solo yo y esta extensa soledad, que es mi motor para seguir escribiendo. Este blog ha ido evolucionando como consecuencia de mi propia evolución como ser humano, siempre sensible y apasionado cuando a escribir me dedico. "Uno se embarca en viajes lejanos para despues advertir que el fantasma que buscaba era uno mismo"
viernes, 31 de marzo de 2023
He pensado en vos
Mis ganas de escribirte,
como olas gigantes muriendo sobre la costa.
Tengo tantas ganas de escucharte,
pareciera que es sólo cuestión de levantar el teléfono y llamarte,
pero no.
No se trata de besos o caricias esto que siento,
se trata sólo de verte,
tan simple como eso.
De ver tu cuerpo a contraluz sobre aquella playa,
como la primera vez.
Quisiera tener la serenidad del mar a cincuenta metros de la costa,
justo allí donde no habitan las olas,
y la bravura del mar guarda silencio,
allí donde sobra la calma.
Hoy he visto el atardecer y he pensado en vos,
no con deseo y mucho menos con nostalgia,
sólo eso,
que he pensado en vos.
Hasta donde sé,
no tiene nada de malo hacerlo.
Digamos que eché una cana al aire con tu memoria.
Ya después,
la tarde murió justo frente a mí,
y con ella murió también,
todo el tiempo que te regalé.
Una vez más
Cierta melodía me recuerda días lejanos del pasado,
y sentado en la fila 20, asiento D de este avión,
vuelve mi memoria allá.
Al momento justo de nuestro primer beso,
cuando aún corría inocencia en nuestras venas
y mezclábamos besos con juegos de niños.
Era tu pelo rubio que jugaba con mis dedos y no al revés,
mientras nos tendíamos sobre aquel zacate aún verde de lluvias pasadas.
"Me gustas mucho" te dije,
mientras jugábamos a encontrar figuras en las nubes.
No dijiste nada, pero igual no hizo falta,
porque la forma en que reposabas tu cabeza en mi pecho lo decía todo.
No volví a verte el verano siguiente,
ni ningún otro verano después de aquél.
Y es irónico que te recuerde justo ahora,
en este avión,
en un vuelo corto de memoria larga.
De todas las personas que existen,
sólo yo te pienso de esta manera,
ahora que han pasado tantos años,
ahora que eres más un recuerdo que una persona.
Me ha encantado pensar en vos,
pero ahora el capitán ha anunciado el descenso así que recojo mi bandeja,
reclino mi asiento,
me ajusto el cinturón de seguridad y te olvido, una vez más...
y sentado en la fila 20, asiento D de este avión,
vuelve mi memoria allá.
Al momento justo de nuestro primer beso,
cuando aún corría inocencia en nuestras venas
y mezclábamos besos con juegos de niños.
Era tu pelo rubio que jugaba con mis dedos y no al revés,
mientras nos tendíamos sobre aquel zacate aún verde de lluvias pasadas.
"Me gustas mucho" te dije,
mientras jugábamos a encontrar figuras en las nubes.
No dijiste nada, pero igual no hizo falta,
porque la forma en que reposabas tu cabeza en mi pecho lo decía todo.
No volví a verte el verano siguiente,
ni ningún otro verano después de aquél.
Y es irónico que te recuerde justo ahora,
en este avión,
en un vuelo corto de memoria larga.
De todas las personas que existen,
sólo yo te pienso de esta manera,
ahora que han pasado tantos años,
ahora que eres más un recuerdo que una persona.
Me ha encantado pensar en vos,
pero ahora el capitán ha anunciado el descenso así que recojo mi bandeja,
reclino mi asiento,
me ajusto el cinturón de seguridad y te olvido, una vez más...
viernes, 3 de marzo de 2023
Quédate a dormir
Cuando no puedo dormir pienso en vos,
así por lo menos no malgasto el tiempo.
Aunque ahora que lo pienso bien,
es un desperdicio el tiempo cuando transcurre sin vos.
Y es compañera indeseable la noche cuando no estás,
y fría mi cama cuando no duermes en ella.
Siquiera, quisiera tener tu cuerpo dormido junto a mío
para acompañar a mi desvelo.
Por eso no me bastan ya dos noches a la semana para verte.
Es como si, cuando no estás,
mi mente me castigara con la falta de sueño por tu ausencia.
A veces imagino que duermes conmigo,
pero no hay almohada tan suave como tu piel,
ni cobija tan cálida como tu cuerpo.
Y no hay pensamiento que apague mis ganas de abrazarte al dormir.
Si a estas alturas no lo has entendido ya,
quizá sea culpa mía,
por andarme por las ramas y querer decirte algo tan simple
con algo tan complicado como una poesía.
El hecho es que cada vez te extraño más
y quiero pedirte que, al menos por esta noche,
te quedes a dormir.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


