Sobreviviste a los campos de concentración,
a un precio eso sí.
Uno no sale vivo de ahí sin antes desensibilizarse
o sin volverse un monstruo más.
Y ahora que estás aquí, son pocos
los caminos.
Si no logras perdonarte,
terminarás acabando contigo.
Si puedes perdonarte de todo lo
malo,
sentirás de nuevo culpa cada vez que
veas mi rostro,
entonces evitarás verme a la cara,
no me llamarás siquiera,
y si nos topamos en la calle cruzarás
de acera
aun yo siendo inocente de tu pasado en
cautiverio.
Sé bien cuál es el camino que escogiste,
porque no he vuelto a saber de ti.
No te culpo, tienes que sobrevivir,
pagas el precio…
Hay muchas cosas que valen más que
el dinero,
esperaba que la amistad fuera uno de
ellos
pero ya ves,
fuimos víctimas de aquel maldito campo de
concentración.

