martes, 22 de diciembre de 2020

De noches largas


         


Son una rueda chicago los pensamientos,
tan necios y caprichosos como siempre.
Es ya de madrugada y sin embargo,
no dejan de saltar en la orilla de mi cama.
Exigen de mí toda la atención los malditos.

Y es entonces que pienso en cómo luce tu cuerpo desnudo
tirado en mi cama por las mañanas,
en tus curvas suaves y mis manos grandes,
en tu cuello descubierto insinuándosele a mi boca,
en la frescura de tu cuerpo después de la ducha nocturna,
en el rompecabezas de dos piezas que somos vos y yo.

En tu boca y mi sexo,
en tu sexo y mis manos,
en tus manos y mi espalda,
en tu espalda y mis labios,
en tus labios y mi lengua,
en cada pedazo de mí que acaba en ti.

Y no tengo más remedio que brindarme placer sin vos,
y entonces los pensamientos hacen silencio
y puedo al fin dormir.

lunes, 21 de diciembre de 2020

De tanto no hacer nada


        


Desde hace algunos días que sufro de dolores de espalda tan agudos que hasta me cuesta caminar. Y me he enojado conmigo mismo o con mi cuerpo debo decir, por estar viejo!
- "Cómo es que me dueles tanto en la espalda?" le pregunto.
- "Si me la paso todo el día sentado"
Bueno es precisamente eso dijo la doctora, te duele tanto de no hacer nada.
- "Claro, ahora todo tiene sentido" digo para mí mismo.

Porque te pienso en las noches y no haga nada.
Porque me muero por darte un beso y no lo hago.
Porque te quiero y no lo digo.
Me duele tanto el alma de no hacer nada.
Me duele tu cuerpo por no tenerlo junto al mío.

Así que empecé a hacer ejercicios en la mañana,
y hasta desempolvé mi bicicleta también,
e intento caminar más a menudo,
aunque sea en mi propia casa.
Y es una lástima que no puedo hacer lo mismo contigo,
llamarte para que vengas
y compartir un helado,
desempolvar tus besos,
poner el amor en movimiento,
como mis piernas.

Me duele la espalda
y me duele tu ausencia,
de tanto no hacer nada
y de tanto no tenerte.

viernes, 18 de diciembre de 2020

De panaderos y amantes




No, no es casualidad este encuentro,
sabía bien que aquí estarías,
acá tienes mi número por si acaso quisieras ir por un café
o simplemente conversar no lo sé,
no estoy seguro qué se hace en estos casos.

Y aunque lo esperaba,
me sorprendió tu llamada esa misma noche,
por supuesto yo no me había alejado mucho,
como carroñero esperando recoger las sobras.

Y nos pareció como una película aquella vez
que después de tanto tiempo nos reencontramos vos y yo,
con las huellas de nuestras pisadas recorriendo la ciudad,
sin preocuparnos mucho del tiempo
ni de los peligros que la noche suele traer consigo.

Creo que lo único mejor que descubrir a una persona
es redescubrir a esa misma persona,
como si nos quitaran el sabor a chocolate de la memoria
y lo probáramos por primera vez otra vez,
dulce y pegajoso, luchando por aferrarse al paladar de tu boca.

Y es raro volver a verte luego de tantos años,
y sé que después de hoy no seremos los mismos,
es como si de alguna extraña forma hubiésemos renacido
sentados en la banca de aquel parque,
cuando nos sorprendió la luz de la mañana,
y un aroma suave a pan recién hecho inundaba nuestros sentidos,
porque los amaneceres están hechos para panaderos y amantes.

Creo que después de tanto tiempo lo que deseaba era besarte de nuevo,
admito que el pensamiento y las ganas, inundaron mi mente toda la noche,
aunque fuera así,
un beso corto,
un beso para poder al fin decir adiós.


miércoles, 12 de agosto de 2020

Reencuentros



Para decir adiós, dejamos que nuestras manos abiertas se agiten a la distancia,
tiramos besos que viajan en el aire en búsqueda de otro que salga al encuentro,
lanzamos miradas que dicen las palabras que la boca no se atreve a decir,
damos abrazos que son más largos y más fuertes,
y que llevan el sentimiento amargo del Adiós. 

Cuando decimos adiós,
nunca sabemos si será para siempre,
porque hay reencuentros que deben esperar más allá de la vida.
Hay que agradecer entonces el tener la posibilidad de poder decirlo en vida.

Es por eso que celebramos velorios y funerales,
para poder decir las palabras y pronunciar los discursos,
que bien sabemos no pueden ser escuchados por quien se ha ido,
pero que de alguna manera nos reconfortan.

Hay partidas que nos dejan dolores,
que como perros fieles nos acompañan toda la vida.
Los hijos que extrañan a sus padres,
las madres que no tuvieron vida después de la desaparición,
todas aquellas personas que ya no están y que no volveremos a ver,
y con las que ansiamos tanto el reencuentro.

Quizá todas ellas ya se han reencontrado,
y esperan a que tarde o temprano nos unamos,
para darnos ese abrazo y ese beso,
para decirnos: "te extrañé, qué bueno que estés aquí",
y no tener que decir adiós nunca más.

Es entonces la esperanza del reencuentro el consuelo de los vivos,
y la promesa de los que se marchan.
Todos tenemos a alguien a quien extrañamos todos los días,
y por quien esperamos nuestro reencuentro.

jueves, 23 de julio de 2020

Se llamaba Andrea







Clases particulares de guitarra,
era la excusa perfecta,
y con eso bastó para que vinieras a mi casa,
lo que seguiría después ni yo pude preverlo.

Eras entonces una mujer hermosa,
sin ser mi tipo exactamente,
fina y tierna,
de esas mujeres que puedes observar durante horas sin parpadear siquiera.

Y sentada en la orilla de mi cama,
empezaste a acariciar aquellas cuerdas,
mientras me acariciabas también sin tocarme,
porque yo estaba sumergido en vos,
extasiado en las notas que nacían de vos,
entre tus manos y tu pecho.

Y entonces lo supe sin tener que decirlo,
me estaba enamorando de vos,
pero no de tu pelo o tu falda,
sino vos realmente.

No hemos vuelto a vernos desde entonces,
aunque hice tuya aquella canción
y escribí para vos aquel poema
que nunca te mostré
y que aún guardo en algún lugar perdido de mi habitación.

Te llamabas Andrea entonces,
y ya no vistes de falta ni te pintas los labios,
pero te juro que no me importa,
porque era tu corazón quien tocaba aquella guitarra,
y era el mío que escuchaba.


lunes, 4 de mayo de 2020

De cucharones y sartenes



         

Me gusta que cocinemos juntos,
que aprendas mis secretos y yo los tuyos,
que nos atrevamos a preparar algo que nunca hemos preparado,
y que además,
nos quede tan bien que pareciera como si lleváramos toda la vida haciéndolo.

Me gusta que, cuando te toca cocinar sólo,
me pidas ayuda en mínimas cosas,
no porque no puedas hacerlo vos,
sino porque simplemente quieres que yo lo haga.
Es como si por abrir yo una lata de atún,
ya hiciera parte de tu proceso culinario.

Me gusta que prepares huevos revueltos en la mañana,
porque simplemente son los mejores que jamás probé.

Me gusta que disfrutes tanto verme cortar los vegetales,
y no te explicas cómo soy capaz de hacerlo tan fácilmente,
como si fuera la mía una gran destreza.

Me gusta que cada nuevo platillo que preparo para la cena se convierta en tu favorito.
Me gusta que conozcas la rutina justo antes que la comida esté lista,
vasos y cubiertos en la mesa,
vos Coca Cola y yo té frío, o lo que sea, menos gaseosa.

Me gusta ver El Chavo del 8
o Los Súper Genios de la Mesa Cuadrada durante la cena
y que nos riamos de los chistes que ya sabemos.

Me gusta cuando sorprendido pelas los ojos después del primer bocado,
para decirme que quedó rica la cena.
Me gusta que me pidas una segunda ronda sin pronunciar una sola palabra,
porque aunque al principio no lo entendía,
ahora sé lo que me dicen tus ojos.

Me gusta también compartir la hora del postre contigo,
que irremediablemente debe ser helado.
A veces pienso que la cena es sólo una excusa que inventamos vos y yo,
un pretexto para que sepa mejor el helado.

Quizá me he extendido demasiado en mi discurso,
pero lo que quiero decir es simple,
es cierto que me gusta cocinar,
pero me gusta más hacerlo con vos.

viernes, 13 de marzo de 2020

El Salvador




Ella aún espera que regrese su hijo.
Ella es sólo una de muchas.
Amigas y vecinas, compañeras de la historia, la maldita historia.
Ellas esperan el abrazo que nunca ha de llegar.

Te duele la historia Salvador,
tus guerras te han matado de a poco,
tus muertos esparcidos en la noche,
tus desaparecidos en el mundo.

Te duele Morazán y te duelen las gradas de la Catedral.
La misa de Monseñor no será más,
un aeropuerto en su lugar,
para que todo aquel que llegue aquí sepa,
por qué él al igual que muchos otros,
murieron por sus hermanos.

Te duelen los presidentes corruptos,
los pobres que son cada vez más pobres,
y los ricos que son cada vez más ricos.
Te duelen los presos en la frontera.
Te duele la gente que sale a trabajar,
y regresa con nada o casi nada.

Te duelen los niños vendiendo dulces en las calles,
te duelen las mujeres violadas,
te duelen las buenas personas ajenas al poder,
te duele mi primo y tantos otros primos.

Somos vecinos y hermanos,
y aunque nuestras historias se cruzan,
la tuya es más cruel y más triste,
tu historia le duele al mundo.

Hay un mejor Salvador,
con el que tanto soñó
y por el que tanto trabajó mi primo.
Ese país está en construcción,
de lejos se escucha el martilleo,
y uno se alegra cuando el vecino construye
un mejor hogar para meter a su familia
y vivir la vida más dignamente.

jueves, 27 de febrero de 2020

Te molesta?



        

Te molesta el amor, el mío?
El que te cubre de besos apenas te ve,
el que no puede apartar sus ojos de tu cuerpo,
el que te espera ansioso a que vengas por las noches.

Te molestan las ganas, las mías?
Las que no te dejan dormir y te despiertan bien temprano por la mañana,
las que no pueden esperar a que te desvistas,
las que se abalanzan sobre tu sexo.

Te molestan las manos, las mías?
Las que incansables y necias te recorren,
Las que se pierden en tus piernas,
Las que lentas y suaves acarician tu cabeza.

Dime amor si acaso te molesta,
que te ame como lo hago,
que encuentre ternura en todas las cosas que haces,
que hagamos el amor así,
inesperadamente.

Dime amor si te molesta,
porque siendo sincero confieso,
me tiene sin cuidado.

viernes, 14 de febrero de 2020

De la ausencia y de vos



                                                    
        

       
Me sorprende caer en cuenta del tiempo que ha transcurrido sin vos,
no digo que sea mucho tiempo,
pero tampoco poco,
sólo eso, tiempo.

De las cosas que he llegado a hacer sin vos,
con tu ausencia como compañera.
De los días tirados en el patio tratando de encontrar formas en las nubes,
De los atardeceres que se desnudan frente a mí,
mientras el arrebol pregunta por vos.
De las noches mirando estrellas, mientras cuento una más.

Cada detalle de la vida es peor sin vos,
el sol de la mañana es un tedio a través de mi ventana,
el café sabe a tierra rancia,
la ducha caliente ya no relaja,
los sillones del salón a los que antes no sabía resistirme ya no son cómodos,
las conversaciones sólo son ruido blanco,
el fin de semana es un castigo,
tus fotos son agujas calientes en mis ojos,
el agua ya no refresca
y el pollo sabe a mierda,
no es vida la vida.

Ya no estas y mientras los días nacen yo muero,
el tiempo avanza incansable,
pero yo quedo cada vez más rezagada.
Donde sea que estés,
nos imagino volando eternos sobre la gente y sobre los techos,
tomados de la mano como Luisa y Super Man,
como Wendy y
 Peter Pan en medio de la noche.

Seguirá siendo nuestro secreto aquella canción,
y aquellas tardes.
En fin, sólo quería decir que te extraño.

jueves, 6 de febrero de 2020

Alicia



         

Desde la silla de madera en la sala,
veía su cuerpo suave danzar al ritmo de un piano y un violín,
que hacían el amor bellamente.
Era tan fácil para ella dar vuelta sobre sí,
mientras las puntas de sus dedos apuntaban hacia mí.

Por alguna razón que no logro entender,
yo veía todo en blanco y negro,
como una fotografía vieja.
Su pelo castaño oscuro y sus mallas ajustadas
provocaban en mí un deseo infinito,
deseo de rozarla como algodón,
deseo de respirarla.

Ella danzaba, pero era mi corazón el que se agitaba.
A veces su cuerpo entero acariciaba el suelo,
mientras yo la acariciaba a ella en mi mente,
como seda entre mis dedos.

No era un acto de perversión el mío,
era ternura y belleza,
era música y movimiento.
No era sexo lo que gritaba mi cuerpo,
era su nombre,
Alicia.

lunes, 3 de febrero de 2020

El Bar de la muchacha rica




       

Después de casi ocho años sin incidentes, mi carro fue a dar al taller. Mientras tanto, sobrevivo de los favores de amigos que me hacen ride y el siempre confiable Uber. Hoy en la mañana tomé un Uber por cierto. Yendo de pasajero tienes más tiempo para quitar la vista de la carretera y apreciar los pequeños o los grandes detalles que generalmente pasan desapercibidos.

Hay un bar muy famoso en Heredia: "El Bar de la muchacha rica", en la intersección de Barreal. Este bar ha sido un punto de referencia durante años. Yo, por ejemplo, vivo 500 metros norte del bar de la muchacha rica, y con eso basta para saber llegar a mi casa. Al pasar esta mañana por ahí noté que el bar ya no existe, en su lugar abrieron una Musmani, sin embargo la gente seguirá diciendo: La Musmani donde estaba el Bar de la muchacha rica.

Y entonces me di cuenta que así nos referimos a muchos lugares:
El Antiguo Registro en vez de El Nuevo Mercado,
La Antigua Aduana en vez de Fercori,
La rotonda de El Rancho Guanacaste, pero ya no existe el Rancho Guanacaste,
el Antiguo Higuerón, pero el Higuerón murió hace mucho tiempo,
el Antiguo Hospital de Alajuela que ahora son sólo oficinas administrativas,
el Antiguo Tikal que ahora es sólo una tienda de ropa más,
la Antigua Comandancia que ahora es sólo una parada de buses,
etc, etc.

Quizá nos gusta nombrar las cosas y los lugares por lo que una vez fueron sólo porque tienen un mejor significado que el actual; quizá sólo nos resistimos al cambio; quizá nos gusta aferrarnos a aquellos días de gloria porque nos recuerda todo lo que una vez fuimos. Como cuando yo era más joven y podía fácilmente jugar tres partidos de futbol a la semana sin dolores musculares y además irme de fiesta el viernes; o quizá esto no tenga mayor significado y yo esté haciendo un gran drama al respecto.

Muchas cosas Antiguas se transformarán en Nuevas y lo mejor que podemos hacer al respecto es aceptarlo. Personas que murieron y que no volveremos a ver ni escuchar. Amores que fueron y no volverán. Las fuerzas que solían ser muchas, pero ya no lo son. Los hijos que ya nunca más volvieron a buscarnos al llorar. Los primeros besos y encuentros sexuales que nos llenaban de euforia y que ahora se han convertido en requisito matrimonial. La vez que alguien cantó: "Liga Liga campeón" pero pronto serán 6 años sin celebrar un campeonato(tenía que decirlo).

Al verme al espejo todos los días antes de ir al trabajo noto que estoy más viejo y más gordo, que las canas ya son parte natural de mi cabello, que ahora hago este sonido de alivio al acostarme en mi cama(ahhhh), que ya no puedo comer repollo porque me afloja el estómago, ni café porque me da acidez, que me molestan las multitudes de los conciertos y me impacientan los adolescentes más que nunca.
A pesar de todo eso, me alegra estar aquí y estar ahora, me alegra ser el Nuevo y no el Antiguo porque aunque algunas cosas fueron mejores antes, la vida se vive hacia adelante e intento convertir las cosas y experiencias "Nuevas" en las "Buenas" de las que algún día escribiré.


jueves, 30 de enero de 2020

Hoy me siento bien




           

Todo continua
acá en mi cuarto y a lo lejos también.
Vos ya no estás pero
los perros siguen ladrando,
los carros siguen pasando,
el viento sigue visitándome en mi rutina vespertina,
y a lo lejos un camión escandaloso contamina el sonido.

Las flores siguen creciendo,

floreciendo sin vos,
la gente de camino a sus trabajos,
la música no tiene fin.
Vos ya no estás pero
el mundo sigue girando.

Sentí que el mundo acababa sin vos,
como enfermo terminal sin tanque de oxígeno.
Sentí el cielo monocromático,
como caricatura de los años treinta.
Pensé que todo terminaba en vos,
pero el amor es una serpiente que muda de piel,
y los besos como monedas que cambian de dueño.

Todo continua,
acá en mi cuarto y a lo lejos también.
Vos ya no estás pero
hoy me siento bien.

jueves, 23 de enero de 2020

De los sueños



        

Cuando se apagan las luces del cuarto y después de un rato,
es cuando se empieza a soñar.
Yo sueño poco y cuando lo hago no siempre recuerdo el sueño.
Esta semana por ejemplo, soñé con mi padre,
intercambiamos algunas palabras,
le di un beso y le dije que lo esperaba a desayunar en la mañana.
Él se fue en su camioneta morada prometiendo regresar.
Es apenas la segunda o tercera vez que sueño con mi padre desde que murió,
y quiero creer en su promesa,
creer que volverá,
sólo espero poder recordar.

Así son los sueños,
son promesas infinitas de vidas escondidas.
Son amantes que prometen sin compromiso regresar.
Son cometas que iluminan dormitorios.
Son el eco del universo estornudando.
Son migajas de magia que caen de la mesa de algún Dios.


Los sueños son la realidad de lo que no existe,
el viento que no despeina,
la lluvia que no moja,
la mano que no siente.


Por eso no puedo perderme en los sueños,
si bien sé que sus ojos no me miran,
y que su voz no dice mi nombre,
y que mi padre no vendrá a desayunar.

jueves, 9 de enero de 2020

De la verdad


       


De niño creía que dentro de la Luna vivía un viejito de barba que despertaba en las noches para encender la luz de la Luna con un interruptor. Creía que "mañana" era "ayer", así que no era nada raro escucharme decir: "Vamos a ir de paseo ayer". No tuve una crianza católica así que cuando mis amigos preguntaban: "usted qué le pidió al niño?" yo no tenía idea de lo que estaban hablando. De niño creía en la magia y me encantaba hacerlo. Por la televisión veía a David Copperfield desaparecer un avión en medio aeropuerto y me parecía fenomenal. De niño iba a robar confites al supermercado con un amigo que me enseñó todo lo que tenía que saber sobre dicho arte y pensaba que robar confites era genial. Creía que si uno se tragaba un chicle se iba haciendo una pelota de chicles en el estómago, así que uno tenía una cantidad limitada de chicles que se podía tragar. De niño creía que, si me comía una semilla de naranja, en el estómago me iba a nacer un árbol. Creía que la granadilla eran mocos de vaca (mis hermanos mayores tienen la culpa de eso). De niño creía que era adoptado, porque era diferente a todos mis hermanos (culpa de mis hermanos también).

De niño solía creer muchas cosas, pero ninguna resultó ser cierta. La vida terminó demostrando que estaba equivocado en todo. En veinte años cambiaré el discurso por: "durante mis 30s creía que..." Y en cuarenta años lo mismo. Concluyo entonces: el tiempo desvanece todo, incluso en lo que creemos.

Pero si todo termina en nada, en qué vale la pena creer entonces?

Somos seres humanos, esa condición nos obliga a creer en algo, lo que sea! y es decisión de cada quien creer en lo que quiera: en Dios o el diablo, en el cielo, en Estados Unidos, en la pareja o los hijos, en la magia, en las palabras y las promesas, en los políticos o los pastores de iglesia (igualmente mentirosos ambos), en la Tierra, en las buenas intenciones, en la Madre, en la Biblia o el Corán, en el ejército, en Buda, Jesús o Mahoma.
Vale la pena creer en lo que decidamos creer, al menos mientras nos dure.



¿Cuáles cosas de las que creemos son ciertas y cuáles no lo son? y ¿quién puede tener completa certeza de creer en algo verdadero? ¿Acaso alguien se atreve a levantar la mano?
No quiero decir con todo esto que no vale la pena creer en algo, lo que quiero decir es que no debemos dar nada por enteramente cierto, ni creerse dueño de la verdad porque el tiempo y la vida nos puede demostrar lo contrario.

Es un ejercicio sano entonces cuestionar nuestras creencias y formas de pensar para asegurarnos que tienen aún vigencia. No deberíamos creer en algo solamente porque así nos enseñaron. No deberíamos hacer las cosas de cierta manera sólo porque siempre se ha hecho así. Por otro lado, no dejemos de aceptar nuevas creencias sólo porque nos llevaría mucho trabajo defender esas mismas creencias. Si vamos a creer en algo, que sea por convicción propia y si nos equivocamos no importa, al fin y al cabo, todos nos equivocamos porque nadie posee el "Título de Propiedad" sobre la Verdad.


viernes, 3 de enero de 2020

Dios debería morir



        


Sabemos que Dios es omnisciente, lo sabe todo. Además es omnipresente, osea que está en todos lados. La idea de poder saberlo todo y estar en todos los lugares al mismo tiempo, en cada cabeza de todo ser viviente en este planeta y todos los planetas desde antes del principio de los tiempos y por siempre jamás es una idea que la mente humana no es capaz de entender, es algo que sólo podemos aceptar. Es lógico entonces entender por qué nuestros pensamientos estén dirigidos a este ser Todo Poderoso. Es absurdo pensar que siendo Dios quien es y siendo nosotros quienes somos, no dediquemos una vida de adoración y peticiones constantes hasta el día de nuestra muerte.

A Dios pedimos que nos dé salud, que nos vaya bien en la entrevista de trabajo, que proteja a nuestros seres queridos, que nos llene de "bendiciones económicas", que nos dé la fuerzas para seguir, que nos ayude en el trabajo, que nos proteja en el viaje que haremos, que nos ayude en el examen, etc. Dios se ha convertido entonces en una especie de Santa Claus para todo el año y para toda ocasión, como un tarjeta de comodín en un juego de cartas. Pedirle a Dios es un acto de cobardía. Entonces pienso que Dios no bebería existir y si existe, debería morir. Dios nos hace mediocres. Entonces no es un Dios que nos ame. Qué padre le da a su hijo todo lo que pide? Qué padre conscientemente convierte a su hijo en un bueno para nada?

No estoy negando ni afirmando la existencia de Dios, no estoy tomando ningún bando. Creo que el Dios moderno debería morir por el bien de la humanidad. Sería un acto de amor propio si matamos a Dios de una vez por todas. Como individuos y como sociedad, no podemos seguir permitiendo que Dios se meta en todos los asuntos de la vida. Debe haber algo que podamos hacer por nuestra cuenta propia, porque si no lo hubiera, eso sólo desnudaría nuestra condición de títeres inservibles.

A este punto del artículo, más de una persona ya estará condenándome al infierno y tildándome de irreverente y ateo. Pero me permito aclarar: yo creo en Dios. Sólo que no creo en el mismo Dios que la mayoría. Me reúso a hacerlo. Dios no es mi Santa Claus personal. Si estoy donde estoy es por mí, no por Dios. Si tengo lo que tengo es por mí, no por Dios. Dios ya ha hecho su parte en todo esto. Dios me dio la vida, me permite respirar y caminar, me dio un cerebro que funciona medianamente bien, me permite ver, oler, sentir, pensar. Lo que yo haga con todos esos dones es asunto mío, así como es asunto de cada uno. Pedirle más ayuda a Dios sería como pedirle las respuestas del examen sólo porque no estudiamos. Agradezco a Dios lo que me da y no lo molesto más.

Es obvio entonces que mi idea de matar a Dios es un llamado a la conciencia para poder decir que debemos cambiar la idea que tenemos de Dios mismo. Matar a Dios significa tomar control y responsabilidad por nuestros actos, de lo que hacemos con nuestra vida, de las decisiones que tomamos, buenas o malas. Matar a Dios es demostrarle que no ha desperdiciado sus dones. Matar a Dios es agradecerle por todo.