lunes, 30 de septiembre de 2019

Del olvido



              

Tenía tanto miedo del olvido
que corrí tan lejos de él como me fue posible,
asustado y tembloroso,
como quien huye de un asesino.

Pero corriendo tropecé con un pensamiento,
qué vino a calmar mis noches,
y qué además resulta ser verdad:
"Lo que fue realmente bueno no se olvida"

Por eso ahora sé que es imposible que olvide mis besos,
o mis manos alrededor de su cuerpo
tratando inútilmente de tocarse la una a la otra.
Nuestras noches en el sillón,
o su cabeza en mi regazo.
Mi lengua jugando alegremente en su pecho,
o mi boca clavándose en su costado,
en ese lugar exacto donde nacen sus cosquillas.
Mi respiración fuerte en su cuello,
o mis dedos dibujando espirales infinitas en su pelo.

El deseo abandonará mi recuerdo de su memoria,
seguro lo ha hecho ya...
pero al olvido lo reto a muerte cualquier día,
porque sé bien lo que fuimos,
y sé también que el olvido no tiene efecto en su cuerpo,
y que sus manos tienen mejor memoria de lo que quisiera.

Tuve tanto miedo del olvido
que corrí tan lejos de él como me fue posible,
pero ya no soy el mismo
y al igual que nosotros,
el miedo ya es pasado.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Nada


Migajas de pan en la mesa,
como pequeños ratos perdidos con vos,
sin vos mejor dicho.

Noche y frío,
como una cama vacía,
una caricia sin dueño,
o un beso sin humedad.

Gente comiendo,
tomando café,
hablando mierda,
llenando el aire de nada.

Todo es absurdo.
Todo es abstracto.
Todo es desabrido.
Todo es pasajero.
Todo es nada sin vos. 

martes, 24 de septiembre de 2019

Quito



La ciudad está colmada de luces amarillas ya,
a lo lejos La Virgen del Panecillo vigilia Quito,
y de fondo algún trovador toca en una plaza.
Mi cuerpo está cansado
y mis ojos a punto de cerrarse
y a pesar de eso vuela mi mente hacia vos,
hacia tu cama y tus brazos.
Tengo una sensación rara entre pecho y estómago
sé que no es la altura porque ya me he acostumbrado a ella.
Tampoco es hambre, si de comer vengo.
En alguna azotea en la mitad del mundo me doy cuenta de esto,
que me sorprende y me perturba a la vez: te extraño.

viernes, 20 de septiembre de 2019

De tus ojos


No entiendo la tristeza en tu mirada,
si de mí tienes lo que querías,
quizá no era yo lo único malo en tu vida,
aunque igual terminé pagando la multa...

Vendrán mejores tiempos yo lo sé,
y no hablo de mí, hablo de ti.
Cuando tu mundo deje de dar vueltas
y encuentres belleza en el silencio,
cuando puedas por fin quererte sin culpas
y entiendas que no existe egoísmo en el amor propio.

Y de mis besos no habrá quedado siquiera el recuerdo,
como pisadas viejas en un desierto,
y de mi nombre sólo una lejana familiaridad,
como una canción de cuna.

Y mi cariño por vos es como esas candelas de cumpleaños
que no se apagan por mas que las soples.
y mi cariño es también como un río,
o como la lluvia,
porque después de todo,
quién ha visto alguna vez que llueva hacia arriba?

viernes, 13 de septiembre de 2019

De amores huérfanos



          


Habían quedado huérfanas mis caricias sin vos,
como una botella tirada al mar,
vagando eternas, perdidas,
sin dueño y sin rumbo.

Ni qué hablar de mis besos,
que entregaba sólo para no dejarlos morir,
insípidos,
extrañando el sabor de los tuyos.

Sentí la tormenta furiosa sobre mí,
y sin techo ni resguardo la recibí en mi pecho,
hacía ya algún tiempo que tu pecho me cobijaba,
así que indefenso, la dejé ser.

Y una mano se extendió para tocar la mía
y encontré entonces refugio en otros besos y otro cuerpo,
que me llena de una calidez distinta,
pero calidez al fin.

Mis ganas desgastadas y a la deriva
fueron a dar otra playa de arena blanca también,
y ahora me fundo en ella con cada palpitar de una ola,
mientras me voy transformando en playa yo también.
Y desde acá la vista es tan distinta como hermosa,
y el Sol golpea con otra intensidad,
las olas parecen ir más al compás de mis latidos y mi respiración,
como si conocieran el ritmo de mi sangre.

Otras playas han quedado atrás,
lugares en los que ya no era bienvenido,
y de los que fui desterrado sin explicación.
Y sin tener la intención de encontrar un nuevo hogar,
un cariño nuevo me envuelve,
unos brazos abiertos me reciben,
y una sonrisa nueva dibuja la mía.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Por creer en ti



Creyendo en ti llegué a tocar el cielo
sólo para después precipitarme al suelo sin paracaídas.
Creyendo en ti se me pasaron los años,
tantos años,
se esfumaron con rencor como espuma en la playa.

Por creer en ti, dejé de creer en mí.

Porque antes con sólo una mirada sabías que te amaba,
no hacían falta las palabras,
ahora no necesitas verme para saber que te desprecio.

Y preguntas si te quiero aún,

y yo me quedo en silencio,
porque podría mentirte y decirte que Sí,
pero ya no me quedan ganas de engañarte siquiera.


Y sé que la pesadilla la construimos los dos

y que también nos hicimos daño los dos,
pero no puedo dejar de reprocharme a mí mismo
el haberte escogido precisamente a ti.

Y ahora que por fin te has ido hazme sólo un favor,
no vuelvas.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Sé que te amo


Sé que te amo,
porque pienso en ti a mitad del día,
y me río como idiota.

Sé que te amo,
porque tuve un día terrible,
pero nunca me faltan las fuerzas para abrazarte.

Sé que te amo,
porque cuando veo tus ojos,
mis ganas me piden un beso.

Sé que te amo,
porque odio tus defectos,
y sigo a tu lado.

Sé que te amo,
porque cuando mis labios tocan los tuyos,
es mi estómago que siente las cosquillas.

Sé que te amo,
porque te fuiste por quince días,
y te extrañé por quince meses.

Y si aún no te convencen mis razones,
sé que te amo porque sí,
porque no necesito explicarlo,
porque simplemente lo sé.

martes, 10 de septiembre de 2019

Ella es un poema


Me lo dijo Mario:
Ella es un poema.
Y aunque le creí, no sabía de quien hablaba,
hasta que te conocí.

No quise decírtelo,
porque no eran mis palabras,
en todo caso hubiera yo dicho: eres una prosa,
que no me canso de leer.

Me permites este baile?
Aunque te advierto que no sé bailar,
pero es la única excusa que encuentro ahora para compartir tu aliento,
y sentir tus manos en las mías.

Tenía razón Mario,
eres un poema,
y desde que recuerdo,
me gusta la poesía.