jueves, 20 de diciembre de 2018

Un café



          
 

Hola, qué bueno que viniste.
Yo ordenaré un chocolate, ya no tomo café.
Sé que te destroza los nervios estar aquí,
uno frente al otro,
pero qué tal si te prometo que valdrá la pena?

Y si despego mi mano de la mesa para alcanzar la tuya,
la quitarías por miedo a que nos vieran los demás?
No pasa nada en serio, yo entiendo,
pero a qué viniste entonces hoy sino fue porque ansiabas verme?

Hemos sido cómplices todo este tiempo,
porque las miradas no engañan,
y en la ternura de tus ojos verde miel
he visto las palabras que tu boca no se atreve a decir.

Por qué te resulta tan difícil aceptar que como que yo,
deseas mi cuerpo también?
Somos animales después de todo.
Al menos yo,
desde los rincones de mi cabeza te he tenido en mi cama,
compartiendo la intimidad de nuestros cuerpos.
Y he sido tan parte tuya como tu pierna o tu brazo.

Y quisiera besar tus labios,
no tiene que ser ahora en esta cafetería,
pero quisiera besarlos, otra vez.


lunes, 10 de diciembre de 2018

El momento de la verdad



Hoy fui a los rápidos del Río Pacuare. A la mitad de uno de los primeros rápidos llamado "Doble piso" me caí de la balsa. Por más que en las charlas de seguridad te digan que debes mantener la calma, yo me asusté. Había pasado varios segundos bajo el agua y me había quedado sin oxígeno. De pronto salí a la superficie y pude tomar un par de respiros junto con un par de grandes tragos de agua también. Pude ver que los que iban en la balsa conmigo me ofrecían sus remos para intentar traerme de nuevo hacia ellos. Lo único que pude hacer fue acercarme lo suficiente para aferrarme a la cuerda de seguridad. Río abajo en medio del rápido iba la balsa y junto a ella, aferrado con la mano derecha: Yo. Las piedras me golpeaban en las rodillas, las espinillas y una muy grande me golpeó el muslo izquierdo. Todas me dolieron pero no podía concentrarme en el dolor, lo único que quería era subir de nuevo a la balsa. De pronto chocamos contra una pared, la balsa prensó mi cabeza contra la pared de piedra y me mandó de nuevo bajo el río.  A mi espalda la roca y encima la balsa, era imposible subir de nuevo a la superficie. Ya había tragado mucha agua y me estaba quedando sin aire muy rápido. Fue justo aquí que sucedió lo que hoy llamo: "El Momento de la verdad" (a veces mi originalidad me sorprende...) y pensé: "qué ahuevado, voy a morir ahogado!" y me resigné a morir ahí en ese momento. No voy a mentir, NO me pasó toda la vida en frente en un segundo, ni vi una luz blanca, ni vi a mis seres queridos ya fallecidos llamándome, no tuve ninguna epifanía. Arriba en la superficie, mis compañeros entran en pánico, ya no logran verme y llevo varios segundos bajo el agua. La balsa empieza a alejarse de la pared y de alguna forma, supongo que por instinto de supervivencia, salgo de nuevo a la superficie aún agarrado de la cuerda de seguridad mientras bajo el agua, las piedras siguen golpeando mi cuerpo con mucha fuerza, como si me tuvieran rencor. El guía logra agarrar un lado de mi chaleco salvavidas con una mano mientras que con la otra intenta aún dirigir la balsa. Decido soltar la cuerda de seguridad para subir el brazo al bote, de alguna forma me siento un poco más seguro así. Luego de unos momentos, logran subirme a la balsa e inmediatamente me desplomo. Estoy boca abajo sin aire y estoy a salvo de nuevo sobre la balsa. Luego de unos minutos ya estaba de nuevo remando y deslizándome junto con ellos en los rápidos. Una historia más para la lista, eso es todo, aquí no ha pasado nada. Más allá de la historia lo que quiero decir es: en "El momento de la verdad" no tuve miedo de morir, sólo estaba frustrado de tener que hacerlo de esa forma. Por qué no tuve miedo? No lo sé y creo que pasará mucho tiempo e introspección para saber la respuesta, sin embargo cuando me llegue el momento en que de verdad tenga que morir quiero hacerlo sin miedo, como hoy.

Pdt: por favor no le cuenten a mi Mamá.

viernes, 19 de octubre de 2018

Viaje



Y te veía ahí en la estación con tus zapatos de tacón
y tu vestido a las rodillas color púrpura.
Así quedaste para siempre en mi mente, diciendo adiós.
Al menos tu madre habrá quedado satisfecha.

No sé si son imágenes inventadas por mi cabeza
pero te veo corriendo junto a la ventana del tren.

Sabes, hubiéramos sido felices juntos vos y yo
si tan sólo te hubieras subido a aquel tren que nos cortó por la mitad.
Pero está bien porque con el tiempo llegué a ser feliz
y aunque nunca más volví a saber de vos,
espero seas feliz también.

Las cosas que uno ama de la gente no desaparecen,
porque a un amo aquel gesto en tu cara cuando el sol daba en él.


martes, 9 de octubre de 2018

Ella y Él al otro lado del mundo

*** Esta es una de esas historias robadas ***













Los conocí ya grandes
pero ellos se conocían desde pequeños.
Ella era mayor que él, también la más inmadura de los dos.
Él se preocupaba demasiado por ella
y a ella no le gustaba que él se preocupara demasiado.

Me enamoré de ellos.
De lo absurdo que eran sus bromas,
de lo dulce que siempre fue él con ella,
de los problemas en los que ella siempre se metía.

Me enamoré de ellos.
Por eso no pude entender cuando ella empezó a cambiar con él,
era como si para ella el amor tuviera fecha de caducidad,
Él tampoco entendió,
y vinieron los años separados Ella y Él.

Ella pensó que lograría superarlo
y se convenció a que así había sido.
Él siempre supo que el amor era sólo ella,
ni siquiera intentó engañarse a sí mismo,
pero la respetó,
la amaba demasiado para no hacerlo.

Yo quedé triste y sorprendido.
Me había inspirado tanto ver como se amaban
que me enojó cuando pretendieron no hacerlo más.
Yo sabía del dolor en el pecho de ella al escuchar su nombre,
porque además sus no ojos sabían mentir.

Y ya ves como es el tiempo,
que se encarga siempre de poner todo en su lugar,
los puso a ella y a él en su lugar, juntos.

Me enamoré de ellos.
Quisiera saber amar así,
quizá sólo sea cuestión de tiempo para mí también.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Volver a las raíces



Volver a las raíces,
lo tuve que hacer para seguir adelante,
estando tan jodido como lo estuve.

Yo no volví a vivir en la casa de mi niñez,
pero si volvió la cabeza allí,
allí y a tantos otros lugares escondidos del pasado.

Volver a las raíces,
encontrarte contigo mismo para entender
por qué es que soy quien soy?
y por qué hago lo que hago?

Volver la vista atrás ha sido lo mejor que he hecho
para avanzar hacia adelante.
Si lo hubiera sabido antes
cuántas malos ratos le hubiera ahorrado a los demás?
a la gente que amo y a los que en algún momento amé también.

La vida es como un video juego a veces,
a medida que vas avanzando los niveles
vas descubriendo pistas escondidas
que te ayudarán a avanzar.

Cómo no supe esto antes? me pregunto muchas veces.
Bueno porque la vida no es así para nadie,
hay que vivirla día a día,
pero algo que siempre ayudará
y que ahora comprendo es que
volver a las raíces siempre es bueno.

jueves, 5 de julio de 2018

Nosotros y Ellos


Tantas veces jugó el tiempo con nosotros que terminó por derrotarnos.
Y en el vagón del tren camino a casa hemos coincidido esta tarde.
Y hasta hemos sonreído por un momento,
como los desconocidos que ahora somos.

Y me he quedado pegado a la pared pensando en el momento
en que por un instante fuimos felices usted y yo.
Y es imposible no pensar en sus besos.
Y es inevitable no pensar en la nueva forma que tomábamos al abrazarnos.
Y aunque no terminó en nada lo nuestro,
valió la pena porque supe amar gracias a usted.

El hubiera no existe, yo me quedo con lo que fue.
Después de todo, nos tomó mucho tiempo y esfuerzo construirlo,
verlo brillar por un instante
y empezar a destruirlo hasta terminar en nada.

No crea usted que le odio ahora,
porque hay cierta calidez en mi pecho cuando le recuerdo.
Y no se preocupe, me duele más el orgullo que la cara,
aunque sigue sin estar bien lo que hizo.

Que todo se haya vuelto nada ha sido lo mejor que nos pudo pasar…
No lo hubiera querido de otra forma.

sábado, 19 de mayo de 2018

Campos de concentración



Sobreviviste a los campos de concentración,
a un precio eso sí.
Uno no sale vivo de ahí sin antes desensibilizarse
o sin volverse un monstruo más.

Y ahora que estás aquí, son pocos los caminos.
Si no logras perdonarte,
terminarás acabando contigo.

Si puedes perdonarte de todo lo malo,
sentirás de nuevo culpa cada vez que veas mi rostro,
entonces evitarás verme a la cara,
no me llamarás siquiera,
y si nos topamos en la calle cruzarás de acera
aun yo siendo inocente de tu pasado en cautiverio.

Sé bien cuál es el camino que escogiste,
porque no he vuelto a saber de ti.
No te culpo, tienes que sobrevivir,
pagas el precio…

Hay muchas cosas que valen más que el dinero,
esperaba que la amistad fuera uno de ellos
pero ya ves,
fuimos víctimas de aquel maldito campo de concentración.

viernes, 4 de mayo de 2018

Después de ti


En la agonía de estos días que ahora mueren en mi regazo,
tu silueta se dibuja en mi cabeza
como una sombra proyectada en la pared,
bajo una luz tenue.

Y viaja mi mente,
a los días que arrebatamos a la vida,
que fueron nuestros completamente,
cuando amanecían nuestros cuerpos sobre la misma cama,
56 años pasaron así…

Tuvimos que decir adiós hace mucho tiempo ya,
pero tu olor se quedó conmigo hasta hoy,
mis dedos aún recuerdan la sensación de tu pelo entre ellos,
mis manos la curvatura de tu espalda
y mi boca la tuya.

El tiempo siguió siendo después de ti,
pero la vida se quedó estática ahí,
o se fue contigo no sé,
lo cierto es que ya no habla conmigo.

No queda mucho de mí después de ti.
Un cuerpo tan lleno de arrugas como de dolores.
Una mente mirando siempre atrás.
Y unas manos esperando el roce que no llegará jamás.

lunes, 5 de marzo de 2018

La importacia de verte dormir


Será por mi obsesión con verte dormir
o por tu inmensa ternura al hacerlo
que disfruto tanto verte durmiendo junto a mi.
Y hay un huracán en mi cuarto cuando nuestras respiraciones chocan
como dos masas de aire que hacen el amor.

Los minutos mutan en horas
mientras observo tu redondeado cuerpo
y te esculpo de nuevo a punta de besos.

Y justo en el momento en que mis manos mas te disfrutan, despiertas.
Y dices dos o tres palabras sin sentido y vuelves a dormir al instante.
Es un Big Bang de ternura.
Y entonces mis labios explotan en un millón de caricias para tu amplio rostro
sin que te des cuenta siquiera.

En el mundo entero,
soy el unico que sabe que duermes justo ahora,
y quedando a merced de mis ganas
 puedo hacer con tu aroma y con tu aliento lo que me de la gana.

Y cuando despiertes,
no tendrás idea de las muchas formas en que tu cuerpo fue mio.
Entiendes por fin la importancia de verte dormir?