viernes, 7 de junio de 2024

Se suponía (Balada para una despedida)


              

Nunca dijimos que sí frente a un juez o un sacerdote,
pero se suponía que lo nuestro era para siempre.
Nunca firmamos un contrato en la parte de abajo,
porque se suponía que no nos haría falta.
Nunca celebramos aniversarios,
porque no tenía sentido si íbamos a estar juntos hasta la muerte.

Se suponía que estábamos el uno por el otro,
no el uno contra el otro.
Se suponía que superáramos los obstáculos juntos,
no que fuéramos la piedra en el zapato del otro.
Se suponía que amaneceríamos dándonos un beso, no la espalda.
Se suponía que debíamos apoyarnos,
no que fuéramos indiferentes.
Se suponía que fuéramos ayuda,
no estorbo.
Se suponía que nos quisiéramos,
no que nos guardáramos rencor.

Se suponía que yo te fuera fiel,
no que te tuviera como la número uno.
Se suponía que podía confiar en ti,
no que me traicionaras.
Se suponía que fuéramos fuego volcánico,
no hielo glaciar.
Se suponía que tocaríamos los violines hasta el final,
no que nos tiráramos por la borda para salir huyendo.
Se suponía que te alegraras cuando llegaba a casa,
no que me vieras con desgano al cruzar la puerta.
Se suponía que hiciéramos el amor,
no que nos utilizáramos para el sexo.
Se suponía que nos amáramos,
no que nos soportáramos.

En fin,
fuimos todo lo contrario de lo que quisimos ser.
Y míranos hoy,
hasta dos extraños se guardarían más respeto,
porque entre extraños no existen reclamos ni resentimientos.
¿Y qué importa ya?
Si al fin y al cabo, nunca fuimos lo que soñamos ser.