Las palabras que escribo son palabras encontradas en el instante en que escribo,
pero lo que escribo no son mas que ideas masticadas,
que en algún otro tiempo pensé
pero que hasta este tiempo vengo a modelar en papel.
La cabeza como un globo,
lleno de ideas y pensamientos,
algunos míos, algunos prestados y algunos aprendidos.
De vez en cuando salgo a cazar ideas,
escopeta en mano y la mirada atenta
para no dejar de percibir lo que veo,
la mente abierta, para no ser carnívoro solo de mis propias ideas,
y los pies en la tierra para no dejar de sentir lo que pienso.
Ideas van e ideas vienen como mariposas,
a veces las atrapo pero las dejo ir para cazarlas después,
cuando el sol de la tarde deje mejor ver sus colores.
Ideas como mariposas,
algunas vienen de lo obscuro, de lugares donde no me atrevo a salir
y no hace falta cazarlas, se posan en mis manos,
mueren acuchilladas por la pluma con la que escribo para dar vida a las palabras,
son hermosamente diabólicas.
Abundan las del amor y las del deseo
y aun así son mis mas preciadas,
las guardo en un cajón en el lado izquierdo de mi pecho,
acudo a ellas cuando la pasión se me desborda.
Si abro un capullo se muere,
y su muerte no encuentra sentido,
por que no encuentra tampoco espacio digno en la memoria.
Sin embargo el tiempo asesino solo es cruel cuando es corto,
por que el mucho paso del tiempo no marchita el pensamiento.
Ideas y pensamientos como mariposas en mi cabeza.

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