jueves, 17 de marzo de 2011

A usted señor

A usted señor que piensa que la amistad se vive por ratos.
A usted señor que piensa en el amor como una extensión de su dominio.
A usted señor que cree poseer el derecho de ser simplemente superior.
A usted señor cuya autoestima dialoga con sus zapatos.
A usted cuya apariencia es la vitamina de la vida.
A usted señor experto repartidor de menosprecio.
A usted señor que ejerce el sometimiento a los “suyos”.
A usted señor que disfruta y se nutre de la desdicha del resto del mundo.
A usted que alimenta el Ego ridiculizando el logro del prójimo.

A usted señor:
carroñero de vidas ajenas,
“amigo” de pacotilla,
ser humano de a tres por pezeta,
hijo de puta!

A usted señor que la desgracia propia no le alcanza,
que no ha sabido ser feliz con quien es y ya no lo intenta,
que intenta demostrar que es usted quien posee la verdad,
que derrocha energías repartiendo juicios.
¿Que acaso no se da cuenta que bajo su techo y del otro lado de su cama
duerme el miedo sembrado? SU miedo sembrado.

A usted señor que no acepta la verdad cuando no sale de su boca.
A usted cuya felicidad consiste en la infelicidad de los otros.
A usted que piensa que es modelo de vida,
que reclama como suyo el derecho de señalar con el dedo.
A usted que invierte tanto en el cascaron,
pero pretende ser amado por quien internamente es.

A usted que se ha olvidado del pasado
y los momentos cuando ha necesitado.
A usted que proclama odiar lo que no se da cuenta que es.
A usted que siembra desconfianza
y se extraña cuando cosecha indiferencia.
A usted que para despedazar la imagen ajena le sobran argumentos,
que hace de la hipocresía su dogma,
 y las palabras se pudren cuando salen de su boca.

A usted que mira hacia abajo al resto de la humanidad.
A usted señor de valor sobrestimado.
A usted le digo: Váyase para la mierda.

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