miércoles, 10 de abril de 2013

Regreso a casa




Diez cincuenta y uno, espero el vuelo que me lleve a casa.
Entre el ruido constante de rodines y el tumulto de voces de tanta gente

me cuesta trabajo distinguir hasta los propios pensamientos.
Es como estar perdido en un mar de voces.
Mi pensamiento navega dentro de los profundos cañones de mi memoria;

me trae recuerdos añejos, el ultimo rostro, la expresión cansada,
un cuerpo pequeño, una sonrisa triste.

Hoy regreso a casa,

tengo tantas razones para sonreír, y no.
Hoy te miro,
hoy te abrazo,
hoy me despido,
hoy lloro,
hoy te veo sufrir,
tengo tantas razones para estar triste, y no.

Cuatro cincuenta y nueve de la mañana,

espero el vuelo que me lleve a casa.
Hoy me esperan los brazos amigos, los brazos hermanos,

los brazos de mi madre y mi padre,
los brazos sufridos,
los brazos pequeños que lo vuelven todo grande,
y sin embargo aquel rostro triste
me sigue golpeando en la ventana de esta terminal.

Hoy tengo tanta razones para sonreír, y no.

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