lunes, 29 de diciembre de 2014

Contracorriente


Pienso en ti a menudo,
en lo que fuimos y no seremos más,
en como saciábamos nuestras ansias de sexo
en aquella playa escondida,
y tirados en la arena seca
entregábamos nuestros cuerpos en guerra.

Aquella fue la última vez que te vi,
cuando aún latía tu corazón junto al mío,
y cuando latía el tuyo solo.

Tu cuerpo ahora descansa en el fondo de este mar,
que ha sido mi casa después de mi casa,
y ahora este mar es más grande por mis lágrimas
y yo estoy más vacío por tu ausencia.

Sabes... te extraño,
no quería que te fueras,
por eso te tuve atado a aquella piedra.
Perdón, soy un cobarde
o al menos lo fui hasta hoy.

No logro recordarte sin lágrimas en los ojos,
te amé tanto y no lo supe.

A veces voy a nuestra playa para dormir contigo
y me quito la ropa  en nuestro mar,
para bañarnos juntos.

Sabes... te extraño,
y no habrá día que no lo haga.

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