Pienso en ti
a menudo,
en lo que
fuimos y no seremos más,
en como
saciábamos nuestras ansias de sexo
en aquella
playa escondida,
y tirados en
la arena seca
entregábamos
nuestros cuerpos en guerra.
Aquella fue
la última vez que te vi,
cuando aún
latía tu corazón junto al mío,
y cuando
latía el tuyo solo.
Tu cuerpo
ahora descansa en el fondo de este mar,
que ha sido
mi casa después de mi casa,
y ahora este
mar es más grande por mis lágrimas
y yo estoy más vacío por tu ausencia.
Sabes... te extraño,
no quería
que te fueras,
por eso te
tuve atado a aquella piedra.
Perdón, soy
un cobarde
o al menos
lo fui hasta hoy.
No logro
recordarte sin lágrimas en los ojos,
te amé tanto
y no lo supe.
A veces voy a nuestra playa para dormir contigo
y me quito la ropa en nuestro
mar,
para bañarnos juntos.
Sabes... te
extraño,
y no habrá día que no lo haga.
y no habrá día que no lo haga.

No hay comentarios:
Publicar un comentario