no se conoce mucho de la vida,
apenas si podemos lidiar con lo cotidiano,
como para tratar también de entenderlo.
La vida transcurre entre mejengas de barrio,
y paseos en bicicleta,
y la peor tragedia es no tener el tiempo
para hacer ambas.
Cuando se tienen 9 años,
sabemos que el mundo gira,
lo que no sabemos es ¿por qué?
Porque además no nos interesa saberlo.
Nunca siquiera pudimos imaginar,
que la rutina nos encontraría mas adelante,
de 8 a 5 y de lunes a viernes,
veinte años después.
Cuando se tienen 9 años,
el mundo es del tamaño del barrio,
y la vida es tan corta como eterna,
no nos alcanza el tiempo para jugar lo suficiente,
pero los días vienen siempre uno tras de otro,
incontables como gotas de lluvia,
cuando se tienen 9 años.

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