cuando se lleva de a poco sus
fuerzas junto con pedazos de su mente,
y puedes sentir como a cuenta gotas
la vida abandona su cuerpo,
entre tanto más se acerca, aprecio
la silueta de una sonrisa mortal en su pálido rostro.
Una amiga me decía que al menos
tengo la posibilidad de despedirme,
pero eso sería un poco egoísta de mi
parte,
a cambio de mi paz mental tengo que
verlo así.
Contemplar como su cuerpo y su mente
se van encogiendo.
Contemplar a este nuevo ser,
delicado y vulnerable que una vez fue mi padre.
Aquel al que acudía yo y alzaba la
miraba buscando aprobación,
aun yo sabiendo lo cabrón que era…
hay cosas que no cambian.
No digo yo que hubiera preferido
perderlo en aquella sala de hospital,
si me dieran a elegir no elegiría
ninguna,
pero si de verdad me viera forzado a
elegir,
seguiría sin elegir una,
creo que eso lo explica todo.
Quizá muchos hubieran dado lo que
sea
por tener la posibilidad de haber
dicho Adiós,
y quizá para otros el Adiós ha sido
ya un camino un tanto largo.
Si me preguntaran a mí no sabría qué
decir,
yo no sé nada de nada,
pero aunque no sepa nada, siento,
y siento que la muerte es cruel
cuando viene a paso lento.

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