tu silueta se dibuja en mi cabeza
como una sombra proyectada en la
pared,
bajo una luz tenue.
Y viaja mi mente,
a los días que arrebatamos a la
vida,
que fueron nuestros completamente,
cuando amanecían nuestros cuerpos
sobre la misma cama,
56 años pasaron así…
Tuvimos que decir adiós hace mucho
tiempo ya,
pero tu olor se quedó conmigo hasta
hoy,
mis dedos aún recuerdan la sensación
de tu pelo entre ellos,
mis manos la curvatura de tu espalda
y mi boca la tuya.
El tiempo siguió siendo después de
ti,
pero la vida se quedó estática ahí,
o se fue contigo no sé,
lo cierto es que ya no habla conmigo.
No queda mucho de mí después de ti.
Un cuerpo tan lleno de arrugas como
de dolores.
Una mente mirando siempre atrás.
Y unas manos esperando el roce que
no llegará jamás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario