Pensé que habías llegado, pero no,
falsa alarma con cara de verdad.
Luego pensé que habías llegado demasiado tarde,
pero resulta que llegaste justo a tiempo.
Llegaste así, casi de la nada,
sin ocultarte pero en silencio,
como un relámpago,
y entonces mi vida empezó a correr más lento.
Quizá sea tu amor o el mío,
Quizá sean sólo los momentos que por ser intensos y hermosos
aspiran a grandeza,
Quizá sea sólo capricho de poseernos el uno al otro.
Puede que sean muchas cosas no lo sé,
el hecho es que llegaste por fin.
Y con vos llegaron los besos y el sexo,
que no son pocos ni muchos,
son los que tienen que ser,
los necesarios.
Los necesarios para amarnos y seguir deseándote con ansias,
cada vez que al deseo le da la gana venir a casa a visitar,
y cada vez que a tu cuerpo le da por desnudarse frente al mío.
Llegaron con vos las risas y las miradas cómplices,
las caricias sutiles y los besos furtivos,
las noches largas y los sueños cortos,
las mañanas lentas y los días rápidos.
Con vos llegó el invierno y el frío,
ese que nos sirve para acurrucarnos.
Llegaron la música y las habitaciones de hotel,
besos en la espalda.
Y es inevitable que por haber vos llegado,
ya no te quiera dejar ir.

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