miércoles, 31 de diciembre de 2025

Fantasmas

 





Nos amábamos en las mañanas y en las noches también. A la hora del almuerzo la iba a recoger para amarnos un rato más. Nos amábamos antes de la cena y después de lavar los trastos. Así pasaron años, no sé cuántos. Planchábamos arrugas amándonos. Fuimos siempre novios, aunque estuvimos casados cuarentaisiete años.

Cuando ella enfermó y ya no se acordaba de mí, sólo yo la amaba y con eso nos bastó a los dos. Cuando falleció, sólo la amé más. Amaba su recuerdo, el nuestro. Amaba todo lo que fuimos. Cuando yo morí, la encontré de nuevo en esta casa, en una esquina esperando por mí, lúcida como cuando la recogía del trabajo al medio día.

No sé quién vive aquí ahora, pero nosotros nos seguimos amando en el aire y entre las paredes que ya no nos detienen. Fuimos libres siempre pero ahora ya el tiempo no nos gobierna y nuestros cuerpos no se pudren.


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