jueves, 4 de agosto de 2011

De la sensibilidad




Acaso sabe alguien lo que es querer decir algo y no saber como hacerlo?
Por que es que siendo la palabra mi mayor arma,
no encuentro la forma correcta de usarla?
Como el alcohólico que vuelve al trago,
he vuelto yo a mirar hacia dentro del alma,
tratando de encontrar un poco de sensibilidad
para poder derramarla en las manos de quien la pida a gritos.

Los seres humanos somos sensibles y por lo tanto susceptibles,
diferentes situaciones nos mueven,
y en diferente medida,
pero al final del día todos somos capaces de llorar y de reír,
y no solo tenemos la capacidad sino también la necesidad,
pero el ritmo acelerado de la vida nos va robando la sensibilidad a pedacitos,
poco a poco como un ave carroñera,
nos arranca pedazos de alma,
y sin que nos demos cuenta un día de tantos
nos encontramos caminando por las calles de la ciudad
sin notar al mendigo tirado en la acera,
y los niños pidiendo dinero nos parecen molestos,
subimos la ventana polarizada del auto antes de llegar a una intersección,
los vendedores ambulantes nos parecen indignos de nuestra atención,
y en nombre del servicio al cliente, y de nuestros derechos como tal,
despreciamos el trabajo de los demás.

A medida que perdemos sensibilidad,
vamos también perdiendo la conciencia de nosotros mismos,
y la metamorfosis se encarga de convertirnos en alguien
que de niños no deseamos ser.

Desensibilizarse implica deshumanizarse,
o quizá todo lo contrario no lo sé,
por que la indiferencia, el desprecio, la crueldad, la traición,
todas ellas son aristas muy humanas,
entonces deberíamos tratar de ser menos humanos,
buscando un poco de sensibilidad a cada paso.

Buscando esa sensibilidad es que me escurro entre besos y abrazos,
entre amigos y reuniones familiares;
Buscando esa sensibilidad es que vuelvo una y otra vez,
a cantar las canciones de siempre,
es por esa misma búsqueda que toco una a una las cuerdas de mi guitarra,
y me empeño en escribir,
y me empeño en leer a Galeano, a Bauman y a Benedetti.

Busco ahora, con palabras, una sensibilidad más social,
que despierte conciencia,
que toque los hilos necesarios
para llevar a cuestionarnos a nosotros mismos,
acerca de si nuestras acciones van en favor de una sociedad mejor,
más justa, más equitativa.
Decía Silvio: que debiera decir? Que fronteras debo respetar?
En un mundo de paletas multicolor,
resulta difícil encontrar un común denominador,
la palabra que toque el punto sensible.

Como un arquero tirando flechas a un blanco distante,
seguiré yo escribiendo mis palabras, letra a letra,
quizá un día de estos una de mis flechas logre dar en el blanco.

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