La vida ha parido días idénticos
últimamente.
Pasan los días como pasan las vías
de un tren,
no sé mas distinguir entre ayer y
hoy.
Acaso de esto se trata todo?
De monedas de cien y filas de
autobús?
De paraguas cerrados y pies
cansados?
De tumultos de gente y aire
caliente?
Hace un tiempo los días eran
idénticos también,
pero estabas vos,
entonces no importaban tanto esos
días.
Las horas se hacen eternas en el
trabajo
y cortas en casa,
acabo de apoyar mi cabeza en la
almohada
y ahí está de nuevo ese ruido
repetitivo
ordenando levantarse,
de vuelta a la rutina.
Repaso de nuevo los rostros
de los conocidos desconocidos,
los compañeros de la rutina.
Me aburro.
Los días son los mismos
y yo sigo pensado en vos,
cada vez más difuso en el pecho,
aun intacto en mi cabeza.
Cuando el sol nos caliente de nuevo
en el mismo lugar,
tendré miedo de verte
y no sentir un salto en el pecho,
ni las manos sudorosas.
Sabría entonces que estos días
idénticos no han muerto en vano,
sabría que sigilosamente se han
llevado mi amor.
Estos días son idénticos
temo tanto de ellos!

No hay comentarios:
Publicar un comentario