Fuimos
olas que juntó la mar
que
creó la luna,
que
sufrió la costa,
sacudimos
el mundo,
luego
chocamos,
desaparecimos.
Fuimos
hijos del Sol
ardimos
en pasión,
convertimos
en cenizas el mundo,
luego
nos cegamos,
nos
convertimos en vapor.
Fuimos
tierra y fuimos viento,
hijos
de algún Dios,
intensos
y locos,
fuertes
y furiosos.
Somos
restos de lo que destruimos.
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