No te voy a
preguntar “por qué?”
tantos lo
han hecho,
mucho no han
conseguido.
Dame una
razón,
sólo una
razón,
para no ser
ya más presa de este delirio.
Las cosas
que no hice ayer,
las cosas
que siempre quise para mañana,
las clases a
las que no asistí,
los besos
que nunca di,
las caricias
que me guardé,
las
reuniones a las que no fui,
las noches
de tragos en las que no estuve,
el libro que
no leí,
las noches
en que no te hice el amor,
las mañanas
en que no te besé,
la vida que
me perdí.
Y hoy vienes
a mí,
esperando
que lo acepte,
¡sabes que
no tengo remedio!
¡sabes que
no puedo despreciarte!
Así que da
la vuelta al reloj de arena,
y echa a
andar de nuevo los días.

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