jueves, 6 de noviembre de 2014

La máquina del tiempo



Einstein habla de la posibilidad,
pero no deja de ser solo mi fantasía de ciencia ficción,
aunque no los son estas ganas de abrazarte que tengo
y con mis labios tocar los tuyos.

Si pudiera acaso montar la máquina del tiempo,
volvería a aquella noche, en medio del azul,
para arrojar mi boca en la tuya,
y mis brazos sobre tu cuerpo.
Sé que debí hacerlo entonces,
aun la culpa me visita hoy,
para reclamarme.

Y no te confundas,
mi amor de hoy es irremplazable,
pero no tendría ya esta sensación
de incertidumbre
y de inmensas ganas enfurecidas.

Si pudiera acaso montar la máquina del tiempo,
volvería a aquella noche para dormir contigo,
mecidos por la noche
con mi pecho pegado a tu espalda
y mi rostro hundido en tu cuello.

Y quizá nunca sepas que he escrito esto por vos
pero los dos estuvimos ahí,
si bien nos faltaron palabras entonces,
nos sobran ahora,
porque no nos hace falta decirlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario