Einstein habla de la posibilidad,
pero no deja de ser solo mi fantasía
de ciencia ficción,
aunque no los son estas ganas de
abrazarte que tengo
y con mis labios tocar los tuyos.
Si pudiera acaso montar la máquina
del tiempo,
volvería a aquella noche, en medio
del azul,
para arrojar mi boca en la tuya,
y mis brazos sobre tu cuerpo.
Sé que debí hacerlo entonces,
aun la culpa me visita hoy,
para reclamarme.
Y no te confundas,
mi amor de hoy es irremplazable,
pero no tendría ya esta sensación
de incertidumbre
y de inmensas ganas enfurecidas.
Si pudiera acaso montar la máquina
del tiempo,
volvería a aquella noche para dormir
contigo,
mecidos por la noche
con mi pecho pegado a tu espalda
y mi rostro hundido en tu cuello.
Y quizá nunca sepas que he escrito
esto por vos
pero los dos estuvimos ahí,
si bien nos faltaron palabras
entonces,
nos sobran ahora,
porque
no nos hace falta decirlo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario