Voy recordándote,
mientras
las yemas de mis dedos acarician la hierba.
Camino
solo,
pero
camino hacia ti.
Estoy
seguro que algún día,
no
sé cuándo,
nuestros
cuerpos coincidirán de nuevo en un abrazo,
y
caminaremos juntos en la montaña
que
tantas veces hicimos nuestra.
Tuve
que hacerlo sin ti,
pero
sembré nuestro pino junto al lago,
descasaremos
en su sombra
cuando
tu espíritu y el mío
se
tomen de las manos de nuevo y para siempre.
Lo
he dicho tantas veces mirando al cielo,
como
si pudieras verme,
esperando
que sin duda lo hagas:
Te
veré otra vez mi amor
y
te extraño hasta entonces.

No hay comentarios:
Publicar un comentario