Hay algo en la tierra cubierta de tierra,
que alivia el sufrimiento de los
dolientes.
Das descanso a su cuerpo
y paz a tu mente.
El cuerpo se siente menos pesado
y puedes por fin dormir.
Su memoria es por siempre tuya
y el cuerpo de la tierra.
Despiertas de noche sudando y
llorando,
recuerdas su imagen,
pero no es en la tierra que lo
recuerdas,
es allá en la infancia,
en las tardes de juegos y risas,
recuerdas que es la esencia lo que
permanece.
Abrázala a ella,
y abrázalos a ellos también,
recuérdalo con risas,
y aunque ahora él es parte de la
tierra,
es más parte de los corazones que lo
amaron.

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