del otro lado del muro,
yo deseándote como de costumbre y tu,
a donde ni siquiera un millón de
brazos podían tocarte…
La distancia nunca fue freno para este
deseo,
irónico pero mas bien fue al revés,
mi deseo era encendido por el
espacio de sobra entre nosotros,
ya vez como es la cabeza a veces…
Y ahora que estas aquí,
no puedo creer mi suerte,
has sido el objeto de mis lujuriosos
deseos
desde hace ya cierto tiempo,
y mis manos están a punto de saciarse
de ti.
Quiero secar el pozo que es tu boca,
y que tu cuerpo esté tan lleno de
mis besos,
que se desborden en tu cama.
Quiero llenarme los sentidos de ti,
que tu sabor se quede en mi lengua
y que mi cuerpo huela a tu cuerpo.
Quiero tener tu ser debajo de mi uñas,
y tus dientes marcados en mi cuello,
estar tan juntos que se confundan
los cuerpos
y despertar juntos después de la
noche infinita.
Es tan fuerte el grito de mi cuerpo
por ti que
aún si llego a tenerte seguiré
deseándote,
justo como este instante.

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