sábado, 11 de marzo de 2017

Eternidad



Y me acostaba a tu lado en aquella cama hecha de hojas aun húmedas de la lluvia,
y el sonido de la tarde era todo menos silencio:
un millón de aves en coro buscando la noche,
el sonido del viento entre las hojas de los árboles,
hasta la marcha interminable de las hormigas creíamos escuchar.

Nuestros cuerpos en contra posición tumbados en el suelo,
mientras con la punta de mis dedos tocaba los tuyos,
y hacíamos el amor en la galaxia escondida de aquel bosque,
amor sin sexo, sin cuerpos ni sudor…

Nos vimos cada jueves por la tarde en aquel lugar,
creo que siempre fue así…
Desde el principio del tiempo…
Quizá aun antes de eso…

Cuando tu corazón decidió echarse a dormir
te extrañé, aunque no por mucho tiempo.
Renuncié a la vida para encontrarte de nuevo.

Ahora somos el silbido entre los árboles,
el viento debajo de las alas de aquel millón de aves,
el sonido de las hormigas al marchar,
Vos y Yo, juntos, hasta el fin del tiempo.

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