viernes, 23 de junio de 2017

Preso



Encerrado en las tres paredes y rejas que ahora es mi habitación,
por la única ventana y a cincuenta metros de mí, diviso un ave,
pavoneándose en el aire con la libertad que yo nunca tendré,
aun saliendo de este forzado encierro.

Pero yo no quiero su libertad,
es muy pretencioso y además
yo lo que deseo es la libertad de un gusano,
de un gusano afuera de la cerca alambrada que rodea esta prisión.

Los interminables pasillos con celdas en ambos lados
y los huecos en el piso, se han convertido en mi jardín,
que recorro a diario,
acompañado de las miradas de mis compañeros de purgatorio.

Aunque sufrimos de sobrepoblación carcelaria,
estoy sólo en mi celda.
Por la naturaleza de mi crimen,
me han premiado con el aislamiento.

Y mientras diviso al ave
y mientras recorro esos pasillos,
pienso y me preparo,
porque al salir de aquí,
pienso liverar mi Infierno.


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