Los conocí ya grandes
pero ellos se conocían desde pequeños.
Ella era mayor que él, también la más inmadura de los dos.
Él se preocupaba demasiado por ella
y a ella no le gustaba que él se preocupara demasiado.
Me enamoré de ellos.
De lo absurdo que eran sus bromas,
de lo dulce que siempre fue él con ella,
de los problemas en los que ella siempre se metía.
Me enamoré de ellos.
Por eso no pude entender cuando ella empezó a cambiar con él,
era como si para ella el amor tuviera fecha de caducidad,
Él tampoco entendió,
y vinieron los años separados Ella y Él.
Ella pensó que lograría superarlo
y se convenció a que así había sido.
Él siempre supo que el amor era sólo ella,
ni siquiera intentó engañarse a sí mismo,
pero la respetó,
la amaba demasiado para no hacerlo.
Yo quedé triste y sorprendido.
Me había inspirado tanto ver como se amaban
que me enojó cuando pretendieron no hacerlo más.
Yo sabía del dolor en el pecho de ella al escuchar su nombre,
porque además sus no ojos sabían mentir.
Y ya ves como es el tiempo,
que se encarga siempre de poner todo en su lugar,
los puso a ella y a él en su lugar, juntos.
Me enamoré de ellos.
Quisiera saber amar así,
quizá sólo sea cuestión de tiempo para mí también.

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