viernes, 19 de octubre de 2018

Viaje



Y te veía ahí en la estación con tus zapatos de tacón
y tu vestido a las rodillas color púrpura.
Así quedaste para siempre en mi mente, diciendo adiós.
Al menos tu madre habrá quedado satisfecha.

No sé si son imágenes inventadas por mi cabeza
pero te veo corriendo junto a la ventana del tren.

Sabes, hubiéramos sido felices juntos vos y yo
si tan sólo te hubieras subido a aquel tren que nos cortó por la mitad.
Pero está bien porque con el tiempo llegué a ser feliz
y aunque nunca más volví a saber de vos,
espero seas feliz también.

Las cosas que uno ama de la gente no desaparecen,
porque a un amo aquel gesto en tu cara cuando el sol daba en él.


No hay comentarios:

Publicar un comentario