Y te veía ahí en la estación con tus
zapatos de tacón
y tu vestido a las rodillas color
púrpura.
Así quedaste para siempre en mi
mente, diciendo adiós.
Al menos tu madre habrá quedado
satisfecha.
No sé si son imágenes inventadas por
mi cabeza
pero te veo corriendo junto a la
ventana del tren.
Sabes, hubiéramos sido felices
juntos vos y yo
si tan sólo te hubieras subido a
aquel tren que nos cortó por la mitad.
Pero está bien porque con el tiempo
llegué a ser feliz
y aunque nunca más volví a saber de
vos,
espero seas feliz también.
Las cosas que uno ama de la gente no desaparecen,
porque a un amo aquel gesto en tu
cara cuando el sol daba en él.

No hay comentarios:
Publicar un comentario