jueves, 20 de diciembre de 2018

Un café



          
 

Hola, qué bueno que viniste.
Yo ordenaré un chocolate, ya no tomo café.
Sé que te destroza los nervios estar aquí,
uno frente al otro,
pero qué tal si te prometo que valdrá la pena?

Y si despego mi mano de la mesa para alcanzar la tuya,
la quitarías por miedo a que nos vieran los demás?
No pasa nada en serio, yo entiendo,
pero a qué viniste entonces hoy sino fue porque ansiabas verme?

Hemos sido cómplices todo este tiempo,
porque las miradas no engañan,
y en la ternura de tus ojos verde miel
he visto las palabras que tu boca no se atreve a decir.

Por qué te resulta tan difícil aceptar que como que yo,
deseas mi cuerpo también?
Somos animales después de todo.
Al menos yo,
desde los rincones de mi cabeza te he tenido en mi cama,
compartiendo la intimidad de nuestros cuerpos.
Y he sido tan parte tuya como tu pierna o tu brazo.

Y quisiera besar tus labios,
no tiene que ser ahora en esta cafetería,
pero quisiera besarlos, otra vez.


No hay comentarios:

Publicar un comentario