lunes, 10 de diciembre de 2018

El momento de la verdad



Hoy fui a los rápidos del Río Pacuare. A la mitad de uno de los primeros rápidos llamado "Doble piso" me caí de la balsa. Por más que en las charlas de seguridad te digan que debes mantener la calma, yo me asusté. Había pasado varios segundos bajo el agua y me había quedado sin oxígeno. De pronto salí a la superficie y pude tomar un par de respiros junto con un par de grandes tragos de agua también. Pude ver que los que iban en la balsa conmigo me ofrecían sus remos para intentar traerme de nuevo hacia ellos. Lo único que pude hacer fue acercarme lo suficiente para aferrarme a la cuerda de seguridad. Río abajo en medio del rápido iba la balsa y junto a ella, aferrado con la mano derecha: Yo. Las piedras me golpeaban en las rodillas, las espinillas y una muy grande me golpeó el muslo izquierdo. Todas me dolieron pero no podía concentrarme en el dolor, lo único que quería era subir de nuevo a la balsa. De pronto chocamos contra una pared, la balsa prensó mi cabeza contra la pared de piedra y me mandó de nuevo bajo el río.  A mi espalda la roca y encima la balsa, era imposible subir de nuevo a la superficie. Ya había tragado mucha agua y me estaba quedando sin aire muy rápido. Fue justo aquí que sucedió lo que hoy llamo: "El Momento de la verdad" (a veces mi originalidad me sorprende...) y pensé: "qué ahuevado, voy a morir ahogado!" y me resigné a morir ahí en ese momento. No voy a mentir, NO me pasó toda la vida en frente en un segundo, ni vi una luz blanca, ni vi a mis seres queridos ya fallecidos llamándome, no tuve ninguna epifanía. Arriba en la superficie, mis compañeros entran en pánico, ya no logran verme y llevo varios segundos bajo el agua. La balsa empieza a alejarse de la pared y de alguna forma, supongo que por instinto de supervivencia, salgo de nuevo a la superficie aún agarrado de la cuerda de seguridad mientras bajo el agua, las piedras siguen golpeando mi cuerpo con mucha fuerza, como si me tuvieran rencor. El guía logra agarrar un lado de mi chaleco salvavidas con una mano mientras que con la otra intenta aún dirigir la balsa. Decido soltar la cuerda de seguridad para subir el brazo al bote, de alguna forma me siento un poco más seguro así. Luego de unos momentos, logran subirme a la balsa e inmediatamente me desplomo. Estoy boca abajo sin aire y estoy a salvo de nuevo sobre la balsa. Luego de unos minutos ya estaba de nuevo remando y deslizándome junto con ellos en los rápidos. Una historia más para la lista, eso es todo, aquí no ha pasado nada. Más allá de la historia lo que quiero decir es: en "El momento de la verdad" no tuve miedo de morir, sólo estaba frustrado de tener que hacerlo de esa forma. Por qué no tuve miedo? No lo sé y creo que pasará mucho tiempo e introspección para saber la respuesta, sin embargo cuando me llegue el momento en que de verdad tenga que morir quiero hacerlo sin miedo, como hoy.

Pdt: por favor no le cuenten a mi Mamá.

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