jueves, 24 de octubre de 2019

Dormir con vos



         

En otra época solía gastar las noches vigilando sueños,
era mi droga nocturna,
adicto siempre en busca de la siguiente dosis,
aunque no sirviera de mucho al final.

Hoy en cambio, ya no logro mantener los ojos abiertos.
Supongo que el cansancio propio de la edad me alcanzó
porque ahora si duermo con vos,
soy siempre el primero en caer rendido.
Y al despertar por la mañana ya no te pregunto si ronqué,

sino qué tanto lo hice,
y si lograste descansar a pesar de mí.

Creo que ahora disfruto más dormir contigo
sabiendo que lo hago anclado a tu cuerpo,
que verte dormir toda la noche.
Ahora me gusta saber que nos gastamos la noche entera
entre cuchara grande y cuchara pequeña,
como un baile que termina al llegar la mañana,
y a veces más allá.

Y entiendo que somos dos radiadores

enfriados entre el viento que se cuela por la ventana
y los ventiladores de la habitación,
sin ellos seguro que no amanecemos juntos
sino fundidos el uno en el otro,
como plastilina...

Pero nada de eso importa si como un rompecabezas,
logramos colocar nuestros cuerpos

cada uno en su lugar,
para dormir hoy con vos
y querer hacerlo de nuevo mañana
y el día después de mañana.

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