Son una rueda chicago los pensamientos,
tan necios y caprichosos como siempre.
Es ya de madrugada y sin embargo,
no dejan de saltar en la orilla de mi cama.
Exigen de mí toda la atención los malditos.
Y es entonces que pienso en cómo luce tu cuerpo desnudo
Es ya de madrugada y sin embargo,
no dejan de saltar en la orilla de mi cama.
Exigen de mí toda la atención los malditos.
Y es entonces que pienso en cómo luce tu cuerpo desnudo
tirado en mi cama por las mañanas,
en tus curvas suaves y mis manos grandes,
en tu cuello descubierto insinuándosele a mi boca,
en la frescura de tu cuerpo después de la ducha nocturna,
en el rompecabezas de dos piezas que somos vos y yo.
en tus curvas suaves y mis manos grandes,
en tu cuello descubierto insinuándosele a mi boca,
en la frescura de tu cuerpo después de la ducha nocturna,
en el rompecabezas de dos piezas que somos vos y yo.
En tu boca y mi sexo,
en tu sexo y mis manos,
en tus manos y mi espalda,
en tu espalda y mis labios,
en tus labios y mi lengua,
en cada pedazo de mí que acaba en ti.
Y no tengo más remedio que brindarme placer sin vos,
y entonces los pensamientos hacen silencio
y puedo al fin dormir.

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