viernes, 18 de diciembre de 2020

De panaderos y amantes




No, no es casualidad este encuentro,
sabía bien que aquí estarías,
acá tienes mi número por si acaso quisieras ir por un café
o simplemente conversar no lo sé,
no estoy seguro qué se hace en estos casos.

Y aunque lo esperaba,
me sorprendió tu llamada esa misma noche,
por supuesto yo no me había alejado mucho,
como carroñero esperando recoger las sobras.

Y nos pareció como una película aquella vez
que después de tanto tiempo nos reencontramos vos y yo,
con las huellas de nuestras pisadas recorriendo la ciudad,
sin preocuparnos mucho del tiempo
ni de los peligros que la noche suele traer consigo.

Creo que lo único mejor que descubrir a una persona
es redescubrir a esa misma persona,
como si nos quitaran el sabor a chocolate de la memoria
y lo probáramos por primera vez otra vez,
dulce y pegajoso, luchando por aferrarse al paladar de tu boca.

Y es raro volver a verte luego de tantos años,
y sé que después de hoy no seremos los mismos,
es como si de alguna extraña forma hubiésemos renacido
sentados en la banca de aquel parque,
cuando nos sorprendió la luz de la mañana,
y un aroma suave a pan recién hecho inundaba nuestros sentidos,
porque los amaneceres están hechos para panaderos y amantes.

Creo que después de tanto tiempo lo que deseaba era besarte de nuevo,
admito que el pensamiento y las ganas, inundaron mi mente toda la noche,
aunque fuera así,
un beso corto,
un beso para poder al fin decir adiós.


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