No fue sino mi vieja costumbre de pensarte por
las noches,
la que me lleva una vez más a recorrer tus piernas con el recuerdo,
y no hace falta tu ausencia para extrañarte,
porque aun cuando nos hacemos uno, no logro saciarme de vos.
Qué lindo es que me pidas un abrazo sin decirlo,
cuando te das media vuelta en la cama
esperando que te siga,
y te sigo.
Qué bonito cuando mi pecho y tu espalda juegan juntos en un abrazo,
y recorro con mi lengua tu cuello,
y mi brazo descansa inquieto sobre tu abdomen,
con tus piernas calentando las mías.
Qué rico usar tu pecho de refugio ante la noche,
y aun cuando no estás,
me refugia tu recuerdo,
y tu esencia en mi almohada.
Qué bueno y qué bonito todo eso,
y todo lo que aún nos queda por descubrir también,
por eso me gusta estar con vos,
o pensarte cuando no estás.
En este espacio he encontrado el rincón perfecto donde mejor existo, sin discusiones ni reproches, soy solo yo y esta extensa soledad, que es mi motor para seguir escribiendo. Este blog ha ido evolucionando como consecuencia de mi propia evolución como ser humano, siempre sensible y apasionado cuando a escribir me dedico. "Uno se embarca en viajes lejanos para despues advertir que el fantasma que buscaba era uno mismo"
lunes, 4 de abril de 2022
Cuando no estás
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario