lunes, 4 de abril de 2022

Cuando no estás


          

No fue sino mi vieja costumbre de pensarte por las noches,
la que me lleva una vez más a recorrer tus piernas con el recuerdo,
y no hace falta tu ausencia para extrañarte,
porque aun cuando nos hacemos uno, no logro saciarme de vos.

Qué lindo es que me pidas un abrazo sin decirlo,
cuando te das media vuelta en la cama
esperando que te siga,
y te sigo.

Qué bonito cuando mi pecho y tu espalda juegan juntos en un abrazo,
y recorro con mi lengua tu cuello,
y mi brazo descansa inquieto sobre tu abdomen,
con tus piernas calentando las mías.

Qué rico usar tu pecho de refugio ante la noche,
y aun cuando no estás,
me refugia tu recuerdo,
y tu esencia en mi almohada.

Qué bueno y qué bonito todo eso,
y todo lo que aún nos queda por descubrir también,
por eso me gusta estar con vos,
o pensarte cuando no estás.

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