lunes, 25 de agosto de 2014

De la nostalgia


Justamente hoy,
sentado en este escritorio de oficina,
en una tarde lluviosa,
es que vuelve la memoria a aquellas tardes,
tardes de escuela y colegio.

Los charcos en las calles y las canoas altas
eran mis mejores amigos,
aun sabiendo que en casa me esperaba
el ceño fruncido de Mamá.

Y un amigo me recuerda que no estoy solo en mi nostalgia,
que somos niños vueltos viejos,
con ganas de cerrar los ojos y volver empapados a casa,
para disfrutar de aquel chocolate caliente,
y gastar el resto de la tarde entre fábulas y siestas.

Y es triste abrir los ojos para encontrarme sentado en esta silla,
vestido de responsabilidades de pies a cabeza,
recordando el olor de la niñez,
o al menos intentándolo.

Sigue lloviendo afuera y sin embargo,
ya nunca más volvió a llover como entonces.

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